Más de 8.500 víctimas del tifón "Morakot" en Taiwán están aún sin evacuar en Taiwán, después de cuatro días de aislamiento, mientras las fuertes lluvias amenazan con nuevas inundaciones en la isla donde al menos 108 han muerto y 61 han sido dadas por desaparecidas.

En la montaña Ali, más de 6.500 aborígenes taiwaneses permanecen aislados sin víveres ni medicinas y en la zona se han producido deslizamientos de tierras, informó el vicepresidente del Consejo de Aborígenes, Wang Jing-fa.

"Llevan más de cuatro días aislados en la montaña Ali y tememos por su seguridad", dijo a la prensa el vicepresidente del Consejo de Aborígenes, Wang Jing-fa.

Más al sur de la isla, en el distrito de Kaohsiung, el más castigado por este tifón, más de mil personas aguardan que las decenas de helicópteros militares y civiles los rescaten.

El mal tiempo reinante no sólo está obstaculizando las operaciones de salvamento sino que amenaza con provocar el desbordamiento de lagos que podrían sepultar aldeas incomunicadas.

En la aldea de Taoyuan, se advirtió a sus 300 habitantes que se refugien en zonas altas ante el inminente peligro del desbordamiento de dos lagos creados al bloquearse con barro y piedras el cauce de un río.

"Hay que prevenir una posible inundación con las aguas del río Laonung y hemos alertado a los aldeanos para que abandonen sus casas", dijo el miembro de los equipos de rescate Hsu Chin-biao.

Un superviviente del tifón, aislado durante seis días en una aldea incomunicada de Taitung, anunció en un mensaje de internet que mil supervivientes de riadas de barro en las montañas están al borde de la hambruna.