La regla número uno del cuidado de la piel es protegerla del sol desde los primeros años. La segunda es beber unos dos litros de agua por día. Y la tercera: jamás irse a la cama sin desmaquillarse.
En virtud es esta última sugerencia, la periodista del Daily Mail Anna Pursglove, se propuso comprobar si era cierto que no tener una rutina de limpieza antes de dormir era perjudicial.
Durante un mes, Anna se maquilló como normalmente lo hace, pero no se limpió el rostro ni un solo día, sólo se lavó la cara con agua.
Además, cada día que pasaba volvía a cumplir con la rutina del rimel, la base y el polvo volátil sobre los restos anteriores.
Cumplido el mes, un dermatólogo analizó el rostro de Pursglove con una cámara especial 3D que mostraba todos los detalles.
El resultado: había envejecido diez años.
Ana recuperó su aspecto real porque, según explicó, no limpiarse la cara por cuatro semanas no implicaba un daño significativo. Sin embargo, explicó que la situación podría ser irreversible si la falta de cuidados en el rostro se extiende en el tiempo.


