En el club de fútbol infantil María Reina, ubicado en Nicaragua y Génova, en el barrio Larrea del noroeste rosarino, ya no saben que hacer para evitar los robos y destrozos en sus instalaciones, donde contienen todos los días a más de 150 chicos de la zona. Este fin de semana fue el colmo: fueron asaltados el viernes, el sábado y el lunes. Por eso recurrieron a medidas tan insólitas como desesperadas.

El tesorero de la humilde institución, Miguel Rubulotta, relató al móvil de Radio 2 que tomaron la decisión de “soldar la puerta de entrada al marco” y de “dejar un perro en la secretaría” para tratar de contrarrestar los robos y ataques de los delincuentes.

“No es la primera vez que nos ocurre, en el mes de junio ya nos pasó lo mismo”, señaló el dirigente. “Entraron el viernes a la noche e hicieron destrozos, se llevaron pelotas y varias cosas más. Y volvieron a entrar el sábado a la tarde y otra vez el lunes. Lo más triste es que rompieron todo, hicieron un desastre”, agregó el tesorero.

“Tomamos la determinación de soldar la puerta, o sea que ahora ni siquiera podemos entrar nosotros al club”, confió Rubolotta. Y después de los robos del fin de semana, la comisión directiva dejó un perro en la sala de secretaría para intimidar a los asaltantes.

La entidad María Reina tiene 110 chicos en el baby, número que trepa a más de 150 si se tienen en cuenta los jovenes de divisiones inferiores. “Tratamos de sacarlos de la calle, de darles contención, por eso estamos llenos de indignación ante estos ataques”, expresó Rubulotta.

El club se encuentra en jurisdicción de la seccional Nº 20 y los dirigentes y vecinos reclamaron más asisitencia del personal de esa comisaría.