¿Qué es la "Mentalidad de Crecimiento" y por qué se debe fomentar en el aula?

Se diferencia con claridad de la "Mentalidad Fija", aquella basada en la convicción de que la inteligencia y las habilidades son talentos naturales inmodificables

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La mentalidad de crecimiento es una expresión acuñada por Carol S. Dweck, profesora de psicología de la Universidad de Stanford, y que viene a ser una declaración de intenciones sobre qué actitud debemos abordar para la consecución de una meta, para la obtención de un éxito.

Se diferencia claramente de la mentalidad fija, aquella basada en la convicción de que la inteligencia y las habilidades son talentos que provienen de la propia naturaleza y que no se pueden modificar o desarrollar. De ahí que se rehuya a los retos, o se pierda el interés por algo que requiere un esfuerzo y una dedicación constantes.

A partir de esta diferenciación, resalta con claridad la importancia de educar a los alumnos con una mentalidad de crecimiento, en la que el esfuerzo se vea como algo inherente a cualquier proceso de aprendizaje y desarrollo de una habilidad.

Instruidos en este paradigma, los estudiantes comienzan a interpretar los retos como algo necesario, una instancia para mostrar su capacidad de superación, aprender de los errores y mejorar. También implica desarrollar la capacidad de escucha y valorar las críticas constructivas y los consejos porque son un proceso más de su aprendizaje.

¿Cómo fomentar entre los más jóvenes la mentalidad de crecimiento? Dweck destaca la importancia de la determinación, “la pasión y la perseverancia para alcanzar metas y muy largo plazo”, consignó el sitio Justifica Tu Respuesta. Los aspectos claves de la determinación son:

- Acción: ir más allá del estado mental y avanzar en la actuación sobre aquello que tus alumnos quieren aprender.

- Larga duración: de lo que se trata no es de que los alumnos estén motivados, sino que tengan la determinación para hacer aquello que quieren en un período largo de tiempo.

- Valor y coraje: no se llega a una meta sin ser consciente de los obstáculos. Mientras que la motivación tiene muy en mente el objetivo final, la determinación tiene plena conciencia del viaje y el esfuerzo que supone cualquier aprendizaje, y para eso requiere coraje y valor.

- Futuro: la determinación es pasión y perseverancia para alcanzar metas muy a largo plazo, tener resistencia durante años y trabajando realmente duro para hacer ese futuro una realidad.

- Felicidad: de lo que se trata no es de enseñar para saber, sino enseñar para ser más feliz. Porque la felicidad es una de las armas más poderosas para el aprendizaje.

- Inteligencia emocional: es precisamente la fortaleza emocional la que será capaz de alcanzar la meta en esa carrera de fondo que implica un aprendizaje. Y para ello es imprescindible que los alumnos tengan confianza en sí mismos, un buen autoconcepto, practiquen la empatía y sean resilientes ante las dificultades que se irán encontrando en ese camino.

- Deseo: la escuela potencia más la necesidad que el deseo en los aprendizajes. Sin embargo aprender puede venir de la curiosidad que fomenta el deseo. Y cuando un alumno tiene el deseo de aprender, su predisposición para el aprendizaje es exponencial.

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