La familia de Débora Gianángelo es la única querellante en el juicio por la explosión fatal de calle Salta 2141. El hermano de la joven que falleció el 6 de agosto de 2013, Adrián, cuestionó las posiciones que tomaron los acusados y además, reiteró que todos son responsables en mayor o menor medida del trágico hecho.

En contacto con Radiópolis, el programa de Roberto Caferra en Radio 2, Gianángelo expresó en relación al debate oral y público que comenzó el pasado 8 de mayo: “Como únicos querellantes ha sido un camino muy duro, a poco tiempo de iniciarse el juicio nuestro abogado nos revocó el poder y tuvimos que salir a buscar un abogado penalista. Dimos con (Luis y Ángelo) Rossini que nos representa de una manera muy buena”, señaló.

“Es muy díficil estar ahí (en las audiencias) y ver las caras a los responsables”, manifestó. Luego, al ser consultado sobre qué rostro le ocasionaba más perturbación, observó: “La cara que más me cuesta ver es la de mis padres, de su dolor porque la pérdida de un hijo no se compara con nada. Nada llena ese hueco”, dijo y agregó: “Creí que no iba a llegar a ver Justicia para mi hermana”.

“Escuchar a los imputados, que todos dicen que no saben qué hacen. Nosotros hicimos un bloque de acusación con la Fiscalía para refrescarle la memoria de que están ahí porque provocaron la muerte a 22 personas”, indicó y recordó la postura sostenida en el juicio: “Hemos presentado con la Acusación una teoría del caso basada en una cadena de responsabilidades que ha causado un estrago, algunos han tenido una incidencia mayor, otros menor pero todos generaron este estrago culposo”, precisó.

Cuando se le preguntó acerca de la supuesta responsabilidad de los gasistas, apuntó: “Son hechos concatenados, una cadena de hechos puntuales en la que cada cual tiene su responsabilidad”, insistió.

Más información

Primer día de un juicio entre lágrimas y un aplauso irónico

|Por Agustín Lago

Administradora: "Fue un error, no fue algo que alguien quiso que pasara"

|Por Agustín Lago

Salta 2141: la fiscal pidió cinco años de prisión para nueve de los acusados