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Una mujer contó cómo es vivir sin vagina

Padecía el síndrome de Rokitansky y lo descubrió a los 16 años. En una entrevista a la BBC dio su testimonio sobre su trastorno y lo que debió enfrentar para superarlo

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Una joven reveló en una entrevista su padecimiento por no tener vagina. El caso se conoció a través de la BBC, al que contó todos sus padecimientos y la forma en que buscó sortear los problemas que le traía el trastorno.

Joanna Giannouli tenía 16 años cuando, junto a su madre acudieron al médico porque la adolescente no había tenido la menstruación nunca. Según señala el sitio Yahoo.com, cuando la examinó, el ginecólogo no tardó ni dos segundos en dar el diagnóstico: padecía el síndrome de Rokitansky, un raro trastorno que se caracteriza por el no desarrollo de la vagina.

Joanna, que ahora tiene 27 años de edad, ha sido entrevistada por la BBC. Fue entonces que contó cómo es vivir con esta situación. Aunque ella quedó impresionada por lo que le dijo el doctor, la más preocupada fue su madre: la mujer creía haber cometido un fallo grave durante el embarazo de la chica, pero los médicos le quitaron esa idea de la cabeza. El síndrome de Rokitansky es una rara condición genética que afecta a una de cada 5.000 mujeres en el mundo.

Además de por a ausencia de vagina, se caracteriza por la falta de útero y cérvix, aunque las mujeres que nacen con ello sí que poseen ovarios y genitales externos, y desarrollan senos y vello púbico. Se trata de un trastorno congénito en las que los conductos de Müller embrionarios no se desarrollan y como consecuencia el útero no está presente en el nacimiento. El principal síntoma que suele descubrir el problema es la falta de la primera menstruación.

A los 17 años, los doctores la operaron para que pudiera tener un túnel vaginal y pudiera mantener relaciones sexuales. La intervención fue extremadamente compleja, y tuvo que pasar tres semanas en el hospital recuperándose. En casa, tuvo que hacer 4 meses de ejercicios para fortalecer la zona de la pelvis y expandir su nuevo cuello uterino.

Sin embargo, cuando llegó el momento de tener relaciones, el dolor fue insoportable. La tuvieron que volver a operar y todo el proceso devino en una serie de problemas emocionales, como ansiedad, ataques de pánico, rabia y vergüenza.

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