Un anciano de 93 años juega al tenis contra la pared de su dormitorio, usando un guante sensible al tacto y un casco virtual. Éste podría ser uno de los juegos electrónicos con fines terapéuticos disponibles para los ancianos en los próximos años.

Así lo cree Mihai Nadin, un pionero de los gráficos computerizados y catedrático de la estadounidense Universidad de Texas en Dallas. Este ingeniero de 68 años y filósofo lidera un proyecto de investigación a largo plazo de 13 millones de dólares en la Universidad de Texas, con el fin de diseñar juegos y otros ambientes de comportamiento terapéutico para ayudar a las próximas generaciones de ancianos a mantener sus capacidades cognitivas, de anticipación y físicas.

"Esta no es una oportunidad de mercadeo, sino una responsabilidad social", dijo Nadin durante una presentación en la conferencia Juegos para la salud. "Los juegos motivarán a la gente a mantenerse física y mentalmente activa mientras envejece, para conectarse con otros", remarcó Nadin. Su proyecto de investigación, llamado Seneludens, recolectó datos durante dos años basándose en la actividad sensorial e incluso en secreciones de saliva, con la esperanza de usar esa información para crear una nueva categoría de juegos para ancianos.

Nadin, por ejemplo, sueña con ofrecer un día a los ancianos tardes de golf, natación y boxeo virtuales. Sus sueños no son tan lejanos puesto que el mercado para estos juegos ya ha sido probado por varios innovadores que lanzaron exitosamente sus productos. En Japón, por ejemplo, donde el 20 por ciento de la población pasa de los 65 años, el juego virtual Brain Age fue un éxito.