Catorce personas, una de ellas una policía, fueron acusadas de haber conformado una organización dedicada a realizar asaltos tipo "golpe comando" en el Gran Rosario. Esa presunta asociación ilícita ahora es conocida bajo el nombre de "La banda de los millones" en alusión a una canción de trap a la que se refieren los presuntos integrantes en los diálogos telefónicos.

La mecánica que atribuyó la fiscal de Investigación y Juicio Juliana González parece sacada de una película: inteligencia previa, uso de guantes, barbijos y gorras, armas, precintos y sopletes a la hora de irrumpir en las empresas de las que se llevaron más de diez millones de pesos.

Según la acusación, Luis C. fue considerado el jefe de la presunta asociación ilícita. Un escalón más abajo fue señalada Érica Cintia G., quien debía recabar información de potenciales víctimas, recomendaba a nuevos integrantes y coordinaba con Luis C. a la hora de materializar los asaltos.

En un eslabón inferior fueron ubicados Marcelo F., Luciano G., Leandro C., Hernán I., Roberto O., Yamil Z. y Andrés U., quienes fueron imputados por participar en la concreción de los robos tipo golpe comando, ya sea por el ingreso en los predios como así también por inteligencia previa o por hacer de "campana". Los otros integrantes, como Abigaril R., Lorena Mariana C. (policía), José Luis C., Claudio V. y Mariana G. tuvieron roles activos en maniobras logísticas.

La caída de "La banda de los millones" se dio tras una investigación de ochos meses entre el Ministerio Público de la Acusación (MPA) con la Unidad de Cibercrimen e Investigaciones Complejas del Cuerpo de Investigaciones Judiciales del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires, y el Departamento de Delitos Fiscales de la Policía Federal de la Ciudad de Buenos Aires.

A la organización se le atribuyeron los robo tipo golpe comando a Hostal Market (5 de febrero de 2021); Maderera Selecta (18 de julio de 2021); Hormigonera Polimix (21 de octubre de 2021); La Virginia (2 de noviembre de 2021); Arenera Baigorria (27 de noviembre de 2021); una entradera en Vera Mujica (28 de febrero pasado); y Repuestos Falcone de Álvarez (16 de marzo pasado).

Se presume por parte de Fiscalía que el perjuicio económico causado en esos siete asaltos es una cifra superior a los diez millones de pesos y 50 mil dólares.

El juez Pablo Pinto dictó prisión preventiva efectiva por el término de ley para once de los imputados. Únicamente otorgó arresto preventivo domiciliario por el plazo de ley a Abigail R., la policía Lorena Mariana C., y Mariana G., ya que en sus casos están al cuidado de nenes menores a los cinco años.

Una mecánica de película

 

Según la acusación de la fiscal González, la banda compraba autos robados, les cambiaba las patentes y luego los usaba para perpetrar los golpes. Una vez logrado el robo, esos rodados eran prendidos fuego.

Además, hacían tareas de inteligencia. Contaban con información precisa de los movimientos de cada una de las empresas, de sus empleados, dueños, así como de los moradores de los domicilio en particular. Por caso, conocían a la perfección que en La Virginia se transportaba el dinero en mochilas, o en Repuestos Falcone que había un ahorro de unos 50 mil dólares que iban a ser destinados a la intervención quirúrgica de uno de los hijos del dueño de la firma. 

Al momento de irrumpir, en algunos casos desconectaban el circuito de las cámaras de vigilancia de los predios o domicilios, ingresaban con guantes, gorra y barbijo y se comunicaban con los que hacían "campana" únicamente vía handy. Así, evitaban que sus celulares impacten en una antena de la zona para ser detectados por investigadores.

Esas "campanas" a su vez cronometraban los asaltos, para analizar el riesgo de una pronta llegada de la Policía, siempre de acuerdo a la imputación. Pero también se llevaban generalmente los DVR que contenían las registraciones fílmicas

Cuando entraban los hampones lo hacían generalmente en grupos de cuatro o cinco. Algunos llevaban armas, otros precintos y otros sopletes y herramientas para romper directamente la caja fuerte a la que se dirigían ya sabiendo dónde se encontraba. Pero nunca en los siete golpes dispararon un solo tiro.