Franco Saavedra, de 23 años, fue condenado a prisión perpetua como coautor del doble homicidio de Valentín Solís (15) y Eric Galli (14), asesinados a tiros en noviembre de 2022 en el complejo Fonavi de Rouillón y Seguí, en la zona oeste de Rosario. El tribunal también lo halló responsable de un ataque previo con dos víctimas en el que actuó como entregador y quedó en grado de tentativa, en el mismo entramado de violencia territorial.
El fallo se conoció este viernes en el Centro de Justicia Penal, donde los jueces Hebe Marcogliese, Mariano Aliau y Facundo Becerra impusieron la pena máxima por una serie de hechos encuadrados como homicidios calificados por el concurso premeditado de dos o más personas, agravados por el uso de arma de fuego, tanto consumados como en grado de tentativa. Saavedra fue absuelto por la portación de arma de guerra por el beneficio de la duda. Es decir, es probable que haya acompañado al tirador.
La fiscal en el juicio, Carla Ranciari, reconstruyó dos episodios conectados por la misma lógica criminal: disputas territoriales en un complejo habitacional atravesado por la circulación de armas, economías ilegales y la presencia de bandas lideradas por narcos detenidos que operaban con soldaditos y sicarios, en el marco del hiperviolento 2022 rosarino.
El primero de los hechos ocurrió el 21 de noviembre de ese año, cuando Saavedra tuvo contacto con dos jóvenes a quienes conocía en inmediaciones de Rouillón y Seguí. Minutos después regresó acompañado por otros dos hombres no identificados, ingresaron a un pasillo interno y, tras interceptarlos, el acusado les marcó la presencia de las víctimas. Sin mediar palabra, sus acompañantes abrieron fuego. Uno de los atacados recibió disparos en la pierna, el brazo y el pie, pero sobrevivió. Saavedra, en este caso, habría actuado como “entregador”, facilitando el ataque.
Tres días más tarde, el 24 de noviembre, se produjo el doble crimen que motivó la pena de prisión perpetua. En Sanguinetti al 5600, dentro del Fonavi, Saavedra llegó junto a un menor de edad y otro cómplice hasta una escalera donde estaban reunidos tres adolescentes. Sin mediar palabra, dispararon al menos 17 veces. Valentín Solís y Eric Galli murieron en pocos minutos. El tercer blanco, Dante R., logró escapar ileso.
Según la investigación, Dante era el objetivo a eliminar. El adolescente ya había sobrevivido a otros episodios violentos en el mismo complejo, donde varios de sus amigos habían sido asesinados en meses previos.
Tras la balacera, los atacantes huyeron a pie y quedaron registrados por cámaras de seguridad privadas, imágenes que resultaron clave para la identificación de Saavedra.
Saavedra era un soldadito que actuaba como sicario bajo las órdenes de un recluso, en un esquema en el que jóvenes de barrios vulnerables eran utilizados para ejecutar ataques armados.
Su consorte de causa fue Alexis A., quien al momento de los hechos tenía 17 años, por lo que su situación procesal quedó bajo la órbita de la Justicia de Menores.
La detención de Saavedra se concretó pocos días después del doble crimen. En la audiencia imputativa, el fiscal Adrián Spelta lo ubicó como uno de los tres tiradores y exhibió filmaciones en las que se lo veía escapar del lugar de la balacera junto a otros dos sospechosos.
En esas imágenes, el ahora condenado aparecía de forma nítida, incluso con un registro frontal de su cara, lo que reforzó el cuadro probatorio en su contra.
El doble crimen de Solís y Galli se inscribió en una seguidilla de hechos sangrientos en el complejo de Sanguinetti al 5600 y sus alrededores. En ese mismo entorno habían sido asesinados otros adolescentes en meses anteriores, en un contexto marcado por la sobrepoblación de vendedores minoristas de droga, consumos problemáticos y una fuerte circulación de armas de fuego.
Las disputas territoriales en ese Fonavi, al igual que en otros sectores de Rosario, ocuparon buena parte de la crónica policial durante 2022, en el año más violento que se recuerde en la ciudad.



