La esclerosis múltiple es conocida como la “enfermedad de las mil caras” por la enorme variedad de síntomas y formas de evolución que puede presentar. Se trata de una patología en la que el sistema inmunológico ataca por error al sistema nervioso central, dañando la mielina, la capa que protege las fibras nerviosas. Según especialistas, cada cinco minutos se diagnostica un nuevo caso en el mundo y el desafío principal sigue siendo lograr diagnósticos más rápidos y tratamientos tempranos.
A continuación, diez claves para entenderla:
-Una enfermedad autoinmune que afecta al cerebro y la médula: La esclerosis múltiple se produce por una respuesta anómala del sistema inmunitario que genera inflamación y daño en la mielina. Esto altera la transmisión de los impulsos nerviosos y provoca síntomas neurológicos muy diversos, que pueden variar mucho de una persona a otra.
-Suele aparecer en adultos jóvenes: Aunque puede desarrollarse a cualquier edad, la mayoría de los diagnósticos se producen entre los 20 y los 40 años. Por eso es una de las principales causas de discapacidad no traumática en adultos jóvenes, ya que impacta en una etapa clave de la vida laboral, familiar y social.
-Afecta más a las mujeres: Los datos internacionales muestran que las mujeres son diagnosticadas con mayor frecuencia que los hombres. Sin embargo, en los pacientes varones la enfermedad puede evolucionar de manera más agresiva y provocar una progresión más rápida de la discapacidad.
-Los casos aumentaron en la última década: Según datos internacionales, la cantidad de personas con esclerosis múltiple pasó de 2,3 millones en 2013 a 2,9 millones en 2023. Parte de este crecimiento se explica por una mayor concientización y mejores herramientas diagnósticas, aunque también se investigan otros factores asociados al incremento de casos.
-Los síntomas pueden ser muy diferentes: Fatiga, debilidad muscular, trastornos de sensibilidad, problemas de visión, alteraciones del equilibrio, espasmos musculares y dolor son algunos de los síntomas más frecuentes. En algunos pacientes también pueden aparecer dificultades cognitivas y emocionales.
-Existen distintos tipos de esclerosis múltiple: La forma más común es la remitente-recurrente, caracterizada por brotes seguidos de períodos de recuperación parcial o total. Sin embargo, algunas personas presentan desde el inicio una evolución progresiva, que suele representar uno de los mayores desafíos terapéuticos.
-El diagnóstico precoz es fundamental: Los especialistas remarcan que detectar la enfermedad a tiempo permite iniciar tratamientos antes de que avance el daño neurológico. Sin embargo, todavía existen demoras importantes entre los primeros síntomas y el diagnóstico definitivo, principalmente por la dificultad para reconocer la enfermedad en etapas iniciales.
-La tecnología mejoró las posibilidades de diagnóstico: En los últimos años hubo avances significativos gracias a estudios como la resonancia magnética y al análisis de biomarcadores en sangre y líquido cefalorraquídeo. Estas herramientas permiten identificar lesiones con mayor precisión y aumentar la seguridad diagnóstica.
-Los tratamientos actuales cambiaron el pronóstico: Aunque todavía no existe una cura, hoy hay terapias capaces de modificar el curso de la enfermedad, reducir los brotes y retrasar la progresión de la discapacidad. Además de los medicamentos, el abordaje integral incluye fisioterapia, neurorrehabilitación y apoyo psicológico.
-Los hábitos saludables también ayudan: La actividad física moderada, una alimentación equilibrada, el descanso adecuado y evitar el tabaco y el alcohol pueden mejorar la calidad de vida de quienes conviven con esclerosis múltiple. Los especialistas también destacan la importancia de planificar el embarazo en pacientes con tratamientos activos, ya que la gestación puede influir en la evolución de la enfermedad.
Fuente: EFE.



