La enfermedad de Alzheimer afecta aproximadamente al doble de mujeres que de hombres. Si bien una mayor expectativa de vida femenina explica parte de esa diferencia, cada vez existen más evidencias de que también intervienen factores biológicos que aumentan su vulnerabilidad. Ahora, un estudio realizado por investigadores del Instituto de Neurociencias de España aporta una nueva pieza para comprender este fenómeno.

La investigación, publicada en la revista científica Journal of Neuroinflammation, identificó que una vía del sistema inmunitario conocida como señalización por interferón presenta una activación mucho más intensa en las mujeres con Alzheimer. Habitualmente, este mecanismo cumple un rol esencial en la defensa del organismo frente a infecciones virales, pero cuando permanece activo durante períodos prolongados puede favorecer procesos inflamatorios perjudiciales para el cerebro.

Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron tejido cerebral de personas fallecidas con Alzheimer y observaron que los genes vinculados a esta respuesta inmunitaria estaban significativamente más activos en mujeres que en hombres, incluso cuando ambos presentaban un grado similar de daño cerebral. Los resultados también fueron confirmados en modelos experimentales de la enfermedad.

El trabajo permitió además identificar a la microglía, las principales células de defensa del cerebro, como uno de los protagonistas de esta respuesta inflamatoria. Aunque estas células son fundamentales para proteger al sistema nervioso, su activación persistente puede alterar el funcionamiento de las neuronas y contribuir al deterioro cognitivo característico del Alzheimer.

Los investigadores también buscaron determinar si esta activación inmunitaria era simplemente una consecuencia de la enfermedad o si participaba activamente en su progresión. Los experimentos mostraron que estimular esta vía era suficiente para provocar inflamación cerebral y alteraciones en los circuitos relacionados con la memoria, mientras que potenciarla específicamente en la microglía agravaba los cambios asociados a la neurodegeneración.

En cambio, al bloquear farmacológicamente esta respuesta mediante la inhibición de una proteína clave llamada STING, los científicos lograron reducir la neuroinflamación, disminuir parte del daño cerebral y mejorar el desempeño en pruebas de memoria espacial en hembras de modelos experimentales de Alzheimer. Estos resultados sugieren que intervenir sobre esta vía podría convertirse en una estrategia terapéutica prometedora.

De todos modos, los especialistas aclaran que estos hallazgos provienen principalmente de estudios experimentales y que aún será necesario realizar investigaciones clínicas para comprobar si este enfoque puede trasladarse de forma segura y eficaz a las personas. Aun así, el trabajo fortalece una línea de investigación cada vez más relevante, orientada a desarrollar tratamientos que reduzcan la inflamación cerebral y ayuden a preservar la función cognitiva en pacientes con Alzheimer.

Fuente: SINC.