El hipoparatiroidismo es una enfermedad endocrina causada por una producción insuficiente de hormona paratiroidea, encargada de regular los niveles de calcio y fósforo en el organismo. Aunque se trata de una patología poco frecuente, puede generar síntomas altamente invalidantes y afectar de manera profunda la calidad de vida de quienes la padecen.
Según informes internacionales, entre el 70 y el 80% de los casos aparecen como consecuencia de una cirugía de tiroides. Durante estas intervenciones, las glándulas paratiroides pueden lesionarse, extirparse accidentalmente o sufrir alteraciones en su irrigación sanguínea, afectando así su funcionamiento normal.
Para dar mayor visibilidad a esta enfermedad, la Asociación Española de Cáncer de Tiroides (AECAT) impulsa la campaña “Los números no lo cuentan todo”, junto a las compañías Alexion y Ascendis Pharma. El objetivo es destacar que el impacto del hipoparatiroidismo no puede medirse únicamente a través de estudios clínicos o valores bioquímicos, sino también desde la experiencia cotidiana de los pacientes.
Entre los síntomas más frecuentes aparecen problemas de concentración, lentitud mental, fallas de memoria y la llamada “niebla mental”. A esto se suman hormigueos, calambres, espasmos musculares, fatiga, debilidad y cefaleas. Además, muchas personas reportan ansiedad, irritabilidad y trastornos del sueño que afectan su bienestar emocional.
Las consecuencias también repercuten en la vida diaria. La enfermedad puede alterar el rendimiento laboral y académico, modificar rutinas y reducir la vida social. De hecho, una encuesta realizada a 135 pacientes reveló que dos de cada diez evita actividades sociales de manera frecuente debido a su condición, mientras que siete de cada diez sienten que la enfermedad no está bien controlada.
El tratamiento busca mantener estables los niveles de calcio y disminuir el impacto de los síntomas. Para ello se utilizan suplementos de calcio, vitamina D y magnesio, además de terapias basadas en hormona paratiroidea en determinados casos. Sin embargo, los especialistas advierten que la coexistencia de complicaciones renales, óseas y musculoesqueléticas vuelve más complejo el abordaje clínico.
El relevamiento también mostró dificultades vinculadas al acceso a tratamientos. Uno de cada cuatro pacientes señaló problemas para obtener medicación o acceder a determinadas terapias, principalmente por desabastecimiento y trabas administrativas. Además, solo un tercio aseguró haber sido informado sobre el riesgo de desarrollar hipoparatiroidismo antes de una cirugía de tiroides.
Ante este escenario, el estudio propone reforzar la información previa a las operaciones tiroideas, mejorar la detección temprana y promover un abordaje multidisciplinario que contemple no solo los síntomas físicos, sino también el impacto emocional, cognitivo y social. También se insiste en la necesidad de impulsar nuevas investigaciones y facilitar el acceso equitativo a tratamientos innovadores que permitan mejorar la calidad de vida de los pacientes.



