La obesidad infantil no solo impacta en el peso o en la salud metabólica inmediata, sino que también podría dejar “huellas” químicas en el ADN capaces de influir en el desarrollo de enfermedades futuras. Así lo reveló un estudio internacional liderado por el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), cuyos resultados fueron publicados en la revista Cardiovascular Diabetology.
El trabajo identificó 120 regiones epigenéticas asociadas a distintas trayectorias de resistencia a la insulina en niños y niñas con obesidad. Estas modificaciones, conocidas como metilación del ADN, están relacionadas con la regulación de la actividad de los genes y permiten diferenciar entre quienes mejoran, empeoran o mantienen estable su salud metabólica durante la pubertad.
Según explicaron los investigadores, muchas de estas señales no dependen exclusivamente de la herencia genética, sino también de factores ambientales, hábitos de vida y del propio estado metabólico sostenido en el tiempo. Esto refuerza la idea de que la obesidad infantil puede generar cambios biológicos complejos más allá de los genes heredados.
“La resistencia a la insulina en edades tempranas incrementa el riesgo futuro de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular. Comprender cómo evolucionan estas señales epigenéticas durante la pubertad puede ayudar a identificar de forma precoz a los menores con mayor riesgo metabólico”, señalaron los coordinadores del estudio, Concepción M. Aguilera García, Jesús Alcalá-Fdez y Augusto Anguita.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo combinó análisis genéticos y epigenéticos de alta resolución y siguió la evolución de estas señales desde la prepubertad hasta la adolescencia. Los especialistas remarcaron que los hallazgos representan un avance hacia estrategias de medicina de precisión orientadas a detectar riesgos cardiometabólicos antes de que aparezcan alteraciones más graves.
Además, los investigadores sostienen que este tipo de estudios podría abrir la puerta al desarrollo de biomarcadores tempranos y tratamientos preventivos más personalizados frente a enfermedades como la diabetes tipo 2 y las patologías cardiovasculares.
Fuente: SINC.



