Por lo general, los nuevos años llegan repletos de nuevos propósitos y metas a cumplir. Sin embargo, aquello que respecta a la salud mental y emocional suele quedar más relegado, situación que busca tomar cada vez más protagonismo en pos de vivir con mayor equilibrio y bienestar.

Desde la asertividad hasta la empatía, sin olvidar la autoestima y controlando la ansiedad o los miedos, expertos internacionales velan por el cumplimiento de diez propósitos que permitan un mayor cuidado de lo integral.

En este aspecto, subrayan que "ponernos retos relacionados con nuestro bienestar y calma mental debería ser un objetivo prioritario", ya que "debemos trabajar en favor de nuestra salud mental y bienestar psicológico porque no es algo que nos venga dado, sino que tiene que ver con el autocuidado diario".

En este aspecto, “si nos paramos a establecer metas relacionadas con este bienestar, de forma consecuente lograremos los otros objetivos de forma más saludable, e incluso seremos más capaces de disfrutarlos y vivirlos con más integridad y coherencia. La calma mental y el estar en conciencia plena, hace que todo lo demás cobre incluso más valor“.

Conseguir metas emocionales

Los expertos recomiendan ponerse en "modo pausa" y dedicar algunos minutos del día al propio cuidado. "Así como todos los días pensamos en que hay que ducharse o comer, el tiempo para la conciencia plena y estar con nosotros mismos debería ser un hábito", subrayaron. Para ello, ejercicios de mindfulness o conciencia plena son ideales.

Asimismo, es necesario tener un tiempo y un espacio propio (una zona de calma en nuestra casa o al aire libre) para el descanso diario. “Esto va más allá de estar inactivos, se confunde con ver series o no hacer nada con relajarnos, y no es así”, advirtieron.

Diez propósitos emocionales para 2026: de la empatía a identificar miedos

Estos son algunos de los retos emocionales que pueden trabajarse en 2026:

Autoconciencia o autoconocimiento: “Conocerse y entenderse bebería estar siempre como un objetivo vital. Entender quiénes somos, cómo funcionamos, nuestras fortalezas, nuestras debilidades y cómo nos comportamos nos ayudará a buscar un equilibrio emocional y psicológico”, expresaron. Para conseguirlo, sugieren llevar un diario o hacer un registro cada día de lo relevante de cada jornada, tanto lo que hizo sentir bien como no, y expresar qué se sintió, con quién y en qué parte del cuerpo. Además, "no olvidar hacer pausas y mindfulness, mirar y observarnos a nosotros, como si fuésemos un observador externo, identificar nuestros pensamientos y creencias, una vez reconocidas, intentar entenderlas y revisarlas. Todo esto es un trabajo profundo de introspección y mirada calmada hacia quiénes somos”.

Empatía: Intentar formentar la empatía y pensar en los demás puede ayudar a entender sus situaciones y momentos. “El ponernos en el lugar de los demás, intentar ver la vida desde la perspectiva y visión de las personas que nos rodean, cercanas y no tan cercanas, nos puede ayudar a controlar en ocasiones nuestro propio enfado y mal humor hacia personas, situaciones que a veces son muy estresantes y nos llevan a sentir incomodidad, enfado, tristeza, entre otros”, apuntaron.

Asertividad: Se trata de la capacidad de expresar necesidades, pensamientos y sentimientos de forma clara, respetuosa y honesta. Sin tener que sentirse mal o sin ser agresivos con los demás o, incluso, pasivos: “Trabajar la asertividad, puede ser un valor fundamental a fomentar durante el próximo año. Además de ser una forma de comunicación que a la larga hará que te sientas mejor, y también que la gente que te rodea te entienda y comprenda mejor te hará sentir más respetado y dejarás de sentir culpa por expresar tus necesidades".

Resiliencia: Se trata de la capacidad del ser humano de adaptarse a los cambios difíciles, a los traumas y a las situaciones de crisis, intentando no solo salir adelante, sino buscar un aprendizaje de la situación, e incluso ir más allá y desarrollar una fortaleza nueva a raíz de dicha experiencia: “Estar preparados significa trabajar la capacidad de estar en el momento presente, no dejarnos llevar por la anticipación negativa y ser flexibles ante las adversidades”.

Autoestima: El desarrollo de la autoestima viene también a base de cultivar el autocuidado, aprender a identificar cómo cada uno se habla a sí mismo y, si se si detectan diálogos negativos y pensamientos rumiativos negativos, detenerlos, ver de dónde vienen y cambiarlos por frases positivas y realistas sobre cada uno: “Aprender a aceptarse e identificar nuestras fortalezas, aceptar nuestras debilidades pero, sobre todo, mirarnos con amor”.

Control de la ansiedad y estrés: Para manejar la ansiedad y el estrés, proponen trabajar en varios frentes, como a través de prácticas de relajación y mindfulness, y la combinación con un estilo de vida saludable (buena alimentación, cuidar el sueño y el ejercicio físico), junto con aprender a manejar los pensamientos negativos, y las creencias irracionales del exceso de control.

Miedos que se reconocen y otros que no se perciben pero que están: Identificar miedos puede ser una tarea complicada, sobre todo cuando son inconscientes y conviven con uno mismo sin ser conscientes de ellos: “Intenta escuchar tus pensamientos y tu cuerpo, explora si hay situaciones, lugares, incluso personas que evitas de forma consciente o inconsciente. Haz una lista de todos los miedos que hayas identificado”.

Tal vez existan cosas que se tengan claras, como el miedo a las alturas, pero otras cuesten más reconocer, "como hablar con personas poco conocidas o ir a una fiesta". Los miedos que son inconscientes pueden buscarse a través de sensaciones corporales (tensión en el pecho, hipervigilancia, respiración acelerada). “Una vez tengamos el listado, podemos pensar en ellos, ver qué podemos hacer, si los podemos enfrentar poco a poco, o necesitamos ayuda profesional”, sugirieron.

Poner límites y saber decir "no": Para poner límites y saber decir "no", es importante tener un buen autoconocimiento y utilizar técnicas de comunicación asertiva, diciendo con claridad lo que se quiere y lo que no: “Decir no sin miedo, ser firmes y amables, y no sentir que detrás de esto hay siempre rechazo o crítica. Usar mensajes claros empezando por 'Yo', pero ofreciendo si lo deseas alternativas, pero sin necesidad de buscar una aceptación plena. Poner límites es la forma de protegerte, de disponer de tu tiempo y sobre todo de empezar a respetarte sin sentirse culpable”.

Aprender a gestionar emociones que incomodan: Es necesario entender que todas las emociones son valiosas, que no hay emociones buenas o malas, solo hay algunas que se han aprendido a negar o, incluso, a ignorar de forma consciente porque se consideran a nivel social "negativas". “Si una emoción nos incomoda, pararnos y ver qué está ocurriendo, qué pensamientos nos están viniendo junto con dicha emoción y qué sentimos en el cuerpo con dicha emoción. Si no las ignoramos o evitamos, nos darán una información valiosa sobre qué hacer en estos momentos. Toma dichas emociones como brújulas que te ayudarán, no como pesos que hay que liberar”, aconsejaron.

Respiración consciente y mindfulness: Para cumplir los propósitos emocionales, debe ejercitarse la respiración consciente y la conciencia plena (mindfulness) ya que se sabe que ayudarán a bajar el nivel de estrés y la ansiedad. Calma el sistema nervioso y regula el sistema cardiovascular, e incluso ayuda a la integración de los hemisferios cerebrales. Se sabe que respirar de forma correcta ayuda a mejorar y equilibrar el sistema neuroendocrino: “Combinar estas dos estrategias te ayudará con todo lo mencionado anteriormente, anclándote al presente permitiéndote parar y explorar tus creencias y emociones, lo que te puede ayudar a responder de forma más calmada y consciente”.

Estos ejercicios y estos propósitos emocionales para 2026 pueden beneficiar a todas las personas: “El bienestar y equilibrio emocional es algo que se da por hecho pero también puede resquebrajarse en un instante por las mismas situaciones vitales y diarias que vivimos, porque vivir es eso también, enfrentarnos a momentos difíciles, desde duelos, pérdidas, estrés o preocupación”.

Fuente: EFE.