El síndrome de Ménière, una enfermedad crónica del oído interno que altera el equilibrio y la audición, se caracteriza principalmente por presentar vértigos y mareos intensos e impredecibles. El próximo sábado 7 de febrero se conmemora el Día de la Concientización del Síndrome de Ménière, por lo que se hace un llamado a la sociedad e instituciones a poner foco en esta enfermedad invisible, fomentar empatía social y avanzar hacia un mayor reconocimiento sanitario e institucional de las personas afectadas.
Claves para entender el Síndrome de Ménière:
-¿Qué es el síndrome de Ménière?
Se trata de una patología del oído interno que altera el equilibrio y la audición, y se manifiesta mediante vértigos intensos e impredecibles y otros síntomas incapacitantes que pueden aparecer de forma súbita y repetida, condicionando gravemente la autonomía y la calidad de vida de quienes la padecen.
-¿Cuál es su causa?
Si bien esta enfermedad del oído interno se asocia a un desequilibrio de los fluidos del laberinto membranoso, su causa exacta todavía no está claramente definida.
-¿A qué edad aparece?
Suele debutar entre los 40 y 60 años, puede afectar a uno o ambos oídos y, cuando es bilateral, el grado de discapacidad puede ser especialmente elevado. Su impacto aumenta con la edad y las mujeres tienden a verse más afectadas que los hombres.
-Los síntomas
Algunos de sus síntomas son:
Vértigos intensos y recurrentes, con sensación de giro o pérdida de equilibrio, que pueden durar desde minutos hasta varias horas y, en casos graves, provocar caídas súbitas.
Acúfenos (zumbidos persistentes), descritos como silbidos, pitidos o rugidos, que fluctúan en intensidad y resultan altamente invalidantes.
Pérdida auditiva (hipoacusia), inicialmente fluctuante pero que puede volverse permanente con el tiempo.
Sensación de presión o plenitud ótica, especialmente asociada a las crisis.
A estos síntomas se suman con frecuencia fatiga, ansiedad y aislamiento social derivados de la imprevisibilidad de las crisis.
-Cómo aliviar los vértigos del síndrome de Ménière
Cuando lleguen los temidos vértigos es recomendable tomar las siguientes precauciones:
Acostarse inmediatamente. Cuando aparezcan los síntomas, tratar de no moverse y acostarse de inmediato. No intentar leer, mirar el celular o realizar cualquier otra actividad.
Mejor, un ambiente relajado. Recostarse en una habitación tranquila, en la que no haya luces intensas o demasiado brillantes.
Tener mucha precaución al caminar. Las probabilidades de caída son altas durante un episodio de vértigo. Si es necesario, pedir ayuda a un familiar o amigo para desplazarse.
Mover la cabeza despacio. Hacerlo con mucho cuidado, con el fin de no exacerbar los síntomas, no importa qué actividad se esté realizando.
Evitar cambios bruscos de posición. Por ejemplo, al levantarse de la cama, prestar mucha atención: encender la luz y, antes de incorporarse, quedarse unos minutos sentado o sentada al borde del colchón.
Intentar relajarse. Controlar la ansiedad es importante para que los síntomas no se agraven.
Una vez los síntomas remitan, reanudar la actividad poco a poco, sin prisa por volver al ritmo habitual. También es recomendable evitar conducir o actividades deportivas o laborales que puedan suponer un riesgo hasta al menos una semana después. Por ejemplo, manejar maquinaria pesada o escalar.
-¿Qué tipos de vértigo hay?
En función de dónde se localiza su causa, los vértigos del síndrome de Ménière pueden ser principalmente de dos tipos:
Periférico: Alteración en las estructuras del oído interno que controlan el equilibrio (sistema vestibular) o en el nervio que conecta a este con el cerebro (nervio vestibular). El más común, entre el 85% y el 90% de los casos.
Central: el vértigo se debe a un problema en el cerebro y no está relacionado con los movimientos de la cabeza o con los cambios de postura y sus síntomas suelen ser de menor intensidad.
-¿Se puede prevenir este síndrome?
Actualmente no existe una forma de prevención conocida, ya que el origen del síndrome de Ménière no está completamente esclarecido. Sin embargo, un diagnóstico precoz, el seguimiento médico especializado y determinadas medidas de control (como la reducción del estrés, el control dietético o tratamientos personalizados) pueden ayudar a reducir la frecuencia e intensidad de las crisis y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
-El diagnóstico
En el diagnóstico de la enfermedad de Menière, la exploración otorrinolaringológica abarca oído, fosas nasales, nasofaringe, cavidad oral y laringe.
-¿Cómo es el tratamiento?
Según expertos, en primer lugar una dieta baja en sal y eliminar líquidos, ya que, al acumularse en el oído interno, ocasionan el vértigo. Cuando el cuidado de la alimentación no resulta efectivo, hay que acudir al tratamiento farmacológico. Aproximadamente el 70% de los pacientes mejora. Cuando no es así, se realiza un tratamiento con gentamicina intratimpánica, un antibiótico que se inyecta a través del tímpano, pasa al oído interno y actúa en las células del equilibrio.
Con este método se controla el vértigo de un 90% de los pacientes, para el resto se debe proceder a realizar una intervención quirúrgica que, según exista o no audición útil, será una neurectomía vestibular o una laberintectomía respectivamente.
“El Síndrome de Ménière no siempre se ve, pero se vive cada día. Visibilizar esta enfermedad es un acto de justicia para quienes llevan años luchando en silencio y una forma de dar esperanza a quienes aún no tienen diagnóstico”, indicaron expertos.
Fuente: EFE.



