La quinta neoplasia maligna más común en todo el mundo es el cáncer de estómago. Desde 1980 se vincula al consumo de medicamentos contra el reflujo gástrico con la posibilidad de desarrollar este tipo de enfermedad tumoral.

Una reciente investigación, cuyos hallazgos de publicaron en The British Medical Journal, desmiente que una ingesta frecuente pueda generar un mayor riesgo de padecer adenocarcinoma gástrico (la forma más frecuente de este tipo de cáncer). Cabe resaltar que las investigaciones previas (que apuntaban a que estos inhibidores inducían una producción elevada de gastrina y la proliferación resultante de pólipos gástricos potencialmente malignos) se encontraban limitadas por el bajo valor estadístico, un seguimiento incompleto y la exposición del omeprazol poco antes de que se diagnosticara el carcinoma.

Investigación multinacional

Este nuevo estudio basó sus hallazgos en la población, utilizando datos procedentes de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia entre 1994 y 2000. Empleando diferentes registros en cada uno de estos países (información de la población total, medicamentos recetados, casos de cáncer, diagnósticos y causas de muerte), no encontraron asociaciones directas entre el uso de este inhibidor y el desarrollo de cáncer de estómago.

Se incluyeron 17.232 casos de adenocarcinoma gástrico (no cardiaco) y 72.297 controles. A su vez, la exposición al inhibidor de la bomba de protones fue superior a 1 año y excluyeron los 12 meses anteriores a la fecha del diagnóstico o de inclusión. El uso a largo plazo de omeprazol y derivados se observó en el 10,2% de casos y en 9,5% controles.

El resultado fue que no encontraron una asociación directa entre el uso de este inhibidor y el desarrollo de cáncer de estómago entre los participantes. El riesgo fue parecido para el uso de antagonistas del receptor de histamina-2.

Las falsas alarmas

Entre las falsas alarmas observadas, se incluye el uso de inhibidores de la bomba de protones antes del diagnóstico de adenocarcinoma gástrico, uso a corto plazo de omeprazol y falta de ajuste de variables relacionadas como el Helicobacter plyori.

Según detallaron, los resultados aclaran esta situación al demostrar que, una vez que se ajustan factores determinantes como la infección por la bacteria Helicobacter pylori, el tabaquismo, la obesidad y la diabetes, la supuesta asociación desaparece. 

“Tanto para todo el personal sanitario como pacientes, este hallazgo es de gran valor e interés, ya que aporta tranquilidad y reafirma la seguridad de los inhibidores de la bomba de protones a largo plazo”, indicaron.

De todos modos, al tratarse de un estudio observacional, no se puede establecer una relación de causa y efecto definitiva. En este aspecto, “existen factores que no pudieron ser medidos, como la dieta de los pacientes, sus antecedentes familiares de cáncer de estómago, o la predisposición variable a este tipo de tumor en ciertas áreas geográficas”.

Fuente: SINC.