Una parte clave de la higiene de recién nacidos es la del cuidado del cordón umbilical. Los cuidados frente a esta tarea ayudan a prevenir una infección, promoviendo una cicatrización saludable. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelaron que aproximadamente 2,3 millones de recién nacidos fallecieron en 2023 por este tipo de infecciones, a la vez que las cifras más altas se dan en países de ingresos bajos y medios.

A partir de una nueva revisión Cochrane, se dedujo que la corhexidina, un antiséptico de uso común y accesible, probablemente reduzca las tasas de infección del cordón umbilical en cerca del 29% de países de ingresos bajos y medios. Por este motivo, se podrían reducir las muertes de recién nacidos. Estas prácticas varían ampliamente en todo el mundo, en función de la cultura local, la infraestructura sanitaria y los recursos disponibles.

En aquellos contextos con atención obstétrica adecuada y mortalidad neonatal baja, las actuales guías de la OMS recomiendan cuidar el cordón en seco, lo que implica mantener el muñón limpio y seco sin antisépticos. Sin embargo, en aquellos contextos con mortalidad neonatal más alta, las guías recomiendan aplicar diariamente una dosis de clorhexidina al 4% durante una semana.

Los investigadores revisaron sistemáticamente 18 ensayos controlados aleatorizados con 143150 recién nacidos para evaluar si aplicar antisépticos al muñón del cordón umbilical reduce la infección, la muerte o retrasa la caída del cordón en comparación con ningún tratamiento. La revisión incluyó antisépticos como la clorhexidina al 0,4%, el alcohol al 70%, la sulfadiazina de plata y la povidona yodada.

Beneficios de la clorhexidina

Los hallazgos muestran que la aplicación de clorhexidina al cordón umbilical de los recién nacidos probablemente reduce el número de infecciones de alrededor de 87 a 62 por cada 1000 recién nacidos y podría reducir las muertes de alrededor de 18 a 15 por cada 1000 recién nacidos en los países de ingresos bajos y medios. Es probable que la clorhexidina también retrase en 1 o 2 días el tiempo que tarda el cordón en caerse.

Solo un estudio de un país de ingresos altos evaluó la clorhexidina. La evidencia para prevenir la infección bacteriana del cordón umbilical (onfalitis) y su efecto sobre la caída del cordón fue muy incierta, lo que significa que no se pueden establecer conclusiones para estos contextos en este momento.

En muchas partes del mundo, los bebés todavía nacen en entornos en los que las condiciones de higiene son deficientes”, indicaron los investigadores. Y añadieron: “Las intervenciones sencillas y accesibles para el cuidado del cordón umbilical pueden reducir significativamente las infecciones en estos contextos, lo que es fundamental dada la gran proporción de muertes neonatales relacionadas con una infección”.

Por otra parte, las pruebas sobre el uso de alcohol en PIBM fueron muy inciertas para la prevención de infecciones y el tiempo hasta la caída del cordón. En los países de ingresos altos, la evidencia de certeza moderada sugiere que el alcohol retrasa la caída del cordón en unos 1,6 días, pero ningún estudio informó sobre la mortalidad o la onfalitis en estos contextos.

Adaptarse al contexto local

El cuidado del cordón en seco sigue siendo la técnica recomendada en los países con atención obstétrica adecuada y mortalidad neonatal baja. Los autores explican que, en muchos lugares, una atención que mantenga el cordón limpio y seco puede ser suficiente, mientras que, en otros, las técnicas antisépticas pueden reducir el riesgo de infección. La clave es elegir intervenciones que coincidan con las realidades de cada familia y cada sistema de salud.

“Nuestros hallazgos respaldan ampliamente las guías actuales de la OMS, pero también subrayan un punto importante: estas intervenciones no son necesariamente soluciones universales. Los beneficios dependen en gran medida del contexto en el que nacen los bebés”, afirmaron. Y subrayaron: “Lo que funciona mejor depende de las circunstancias locales”.

Muchos estudios no compartieron datos de pacientes individuales, lo que, según los autores, habría ayudado a responder algunas preguntas restantes con mayor claridad. Un intercambio mayor y oportuno de datos podría fortalecer considerablemente la transparencia y el análisis científico a fondo para las políticas sanitarias.

Fuente: SINC.