Aumenta la tensión entre Bioceres Crop y la cadena comercial cerealista por la comercialización de la variedad de soja HB4, con resistencia al estrés hídrico.

Este jueves, Rosario3 publicó que los exportadores de granos están manteniendo reuniones con acopiadores, corredores y productores con un mensaje: “Como no está completamente firme la autorización para la producción y comercialización de la soja HB4 en el país y la Unión Europea tampoco aprobó su ingreso, es recomendable que extremen su atención para evitar su circulación”.

El mensaje de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CeC) está ligado a la crisis financiera que atraviesa Bioceres Crop, con cotizaciones por el piso en Wall Street, y la crisis reputacional que afronta el holding.

Conocida la novedad, en Bioceres Crop salieron al cruce del mensaje de los exportadores asegurando que la producción y comercialización del evento HB4 en soja está aprobada en el país desde 2024 cuando se obtuvo la aprobación de China para la importación del grano. Es más, recuerdan que ya en 2015 contaba con autorización biosantiaria, a la espera del ok final para sembrar y comercializar la semilla que llegó cuando el gigante asiático habilitó su importación. 

Ejecutivos de la empresa ven detrás de todo un fuerte lobby de actores de la cadena cerealista en su contra. Y es que el telón de fondo es la falta de estructura en acopios para detectar y segregar el grano HB4 de las variedades que no lo posean; un costo extra que en el rubro no parece haber disposición para afrontar.

Precisamente, la Sociedad Gremial de Acopiadores de Rosario le envió al presidente de la Federación de Acopiadores del país una carta solicitando que le requieran a la Secretaría de Agricultura de la Nación que “se evalúe la conveniencia de no autorizar la producción y comercialización de la variedad". 

“La solicitud se fundamenta en la información comunicada por CIARA-CEC, según la cual dicha variedad de soja no cuenta con la aprobación de la UE y que no hay indicios de que ello ocurra en las próximas campañas”, sostienen en la carta.

“La mayoría de los acopios no dispone de tecnología necesaria para identificar la presencia de soja HB4. Aun en el supuesto de contar con dichos controles, su aplicación durante el período de cosecha podría generar demoras operativas y mayores costos logísticos”, insisten.

“El planteo a la Secretaría se orienta para resguardar el normal desenvolvimiento de la cadena comercial y logística del complejo sojero evitando contingencias operativas y comerciales derivadas de la introducción de una tecnología que no cuenta con la aceptación”, resaltan los acopiadores rosarinos

Finalmente, los acopiadores dicen que “la incorporación de la tecnología HB4 en trigo continúa encontrando resistencia en los mercados internacionales, lo que deriva en rechazos en puertos y molinos”, y que “la implementación de controles para su identificación demostró ser económicamente inviable para el acopio primario”.