El transporte de cargas continúa siendo uno de los factores que más condiciona la competitividad del agro argentino. Un reciente informe sobre los costos del transporte de granos y su impacto en el productor del centro-norte santafesino advierte que la elevada dependencia del camión y las largas distancias hasta los puertos generan una pérdida significativa de rentabilidad, especialmente para los productores ubicados en el norte de la provincia.
La investigación pone en evidencia una realidad que se repite campaña tras campaña: cuanto más lejos se encuentra el establecimiento agropecuario de los principales centros de exportación, mayor es el peso del flete sobre el valor final de la producción.
Una matriz logística poco diversificada
Argentina concentra cerca del 93% del transporte interurbano de mercancías en el sistema automotor, mientras que el ferrocarril apenas representa el 4% y el transporte fluvial el 3%.
Esta situación contrasta con Brasil, donde la matriz logística es mucho más equilibrada, con una participación del 61% del transporte por camión, un 21% del ferrocarril y un 18% del transporte por vías navegables.
La consecuencia es directa: los costos logísticos argentinos son sistemáticamente superiores, restando competitividad a la producción nacional frente a uno de sus principales competidores internacionales.
El costo del flete aumenta con la distancia
El informe, elaborado sobre las tarifas de referencia de CATAC para abril de 2026, muestra que el costo total del transporte crece a medida que aumenta la distancia recorrida.
Un camión de cinco ejes que transporta hasta 45 toneladas tiene un costo aproximado de 287 dólares para un recorrido de 25 kilómetros, mientras que un viaje cercano a los 1.000 kilómetros asciende a 2.330 dólares.
Si bien el costo por kilómetro disminuye debido a las economías de escala, el gasto total del traslado sigue aumentando y termina representando una porción cada vez mayor del ingreso del productor.
Combustible, financiamiento y costos laborales explican la suba
La estructura tarifaria del transporte automotor está compuesta principalmente por el costo del combustible, seguido por los costos financieros y laborales.
Además, el sector está integrado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas que enfrentan dificultades para acceder al crédito y renovar sus unidades, una situación que impacta directamente en las tarifas.
Entre enero y abril de 2026, los valores de referencia del transporte registraron un incremento acumulado del 14%, impulsado por la volatilidad internacional del precio de los combustibles, en un contexto marcado por el conflicto en el Golfo Pérsico.
El norte santafesino, el más perjudicado
La incidencia del transporte sobre el valor de la producción presenta importantes diferencias según el departamento.
Los productores de 9 de Julio destinan, en promedio, el 21,6% del valor de su producción al pago del transporte, mientras que en Vera el porcentaje alcanza el 18,1% y en General Obligado el 19,8%.
En cambio, los departamentos ubicados más cerca del Gran Rosario muestran una realidad muy distinta. En La Capital el costo logístico representa alrededor del 10% del valor de la producción y en San Jerónimo apenas el 7,6%.
Estos números reflejan que la ubicación geográfica se convierte en un factor determinante para la rentabilidad de la actividad agrícola.
Maíz y sorgo, los cultivos más afectados
El estudio también identifica diferencias según el tipo de cultivo.
El maíz y el sorgo son los que soportan una mayor incidencia del costo del transporte debido a su menor valor relativo por tonelada, llegando en algunos departamentos del norte a representar más del 30% del valor de la producción.
Por el contrario, cultivos como la soja y el girasol presentan un menor impacto logístico gracias a sus mejores precios de mercado, lo que permite absorber una mayor proporción del costo del flete.
Un desafío para la competitividad regional
Las conclusiones del informe muestran que el transporte no es solamente un costo operativo, sino un factor que condiciona las decisiones productivas y limita el desarrollo de las economías regionales.
Mientras los departamentos cercanos a los puertos destinan alrededor del 10% del valor de su producción al transporte, en el norte santafesino ese porcentaje prácticamente se duplica.
En este escenario, la distancia a los centros de exportación deja de ser una simple cuestión geográfica para convertirse en una variable económica decisiva, capaz de influir sobre la rentabilidad, la elección de cultivos y la competitividad del productor agropecuario santafesino.

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