El negocio lechero argentino transita 2026 con señales mixtas, donde el frente externo aparece como principal sostén ante un consumo interno que todavía no logra consolidarse. Según el último informe de CREA, las exportaciones lácteas crecieron con fuerza a febrero, con un aumento del 17% interanual en volumen y del 8,3% en facturación.
Este desempeño estuvo impulsado principalmente por mayores envíos de leche en polvo, leche fluida y otros derivados, en un contexto donde los precios internacionales muestran cierta recuperación respecto a meses previos. Si bien los valores se moderaron frente a los picos de 2025, continúan en niveles que permiten sostener el negocio exportador.
En paralelo, el mercado interno refleja una recuperación parcial. Las ventas en volumen mejoraron respecto a 2024, pero se mantienen por debajo de 2025 y del promedio histórico, lo que evidencia una demanda aún débil y selectiva. Este comportamiento está fuertemente condicionado por la dinámica macroeconómica, con inflación elevada y pérdida de poder adquisitivo en algunos segmentos.
Además, los precios de los productos lácteos evolucionaron por debajo de la inflación y de los salarios, lo que podría generar mejores condiciones para el consumo en el futuro, aunque por ahora el repunte sigue siendo limitado.
En este escenario, el principal desafío del sector es lograr que tanto el mercado interno como el externo puedan absorber el crecimiento de la producción sin generar desequilibrios en los precios.

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