Las dos caras de la carne vacuna: mercado interno golpeado, exportaciones sin techo

En el primer trimestre, con mayores envíos a EEUU, las exportaciones registraron una fuerte suba. Mientras tanto, el mercado local sigue condicionado por el menor poder de compra y un consumo retraído

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El Gobierno nacional destacó como uno de los principales logros del primer trimestre de 2026 el fuerte crecimiento de las exportaciones de carne bovina, que registraron una suba interanual del 53,95% en valor. El dato fue presentado por la Secretaría de Agricultura como una señal de recuperación y consolidación del perfil exportador del sector cárnico argentino, con un papel central del mercado estadounidense.

De acuerdo con la información oficial, entre enero y marzo las ventas externas de carne bovina alcanzaron los u$s1.159 millones, impulsadas principalmente por mayores envíos a Estados Unidos, un mercado que ganó protagonismo dentro de la estrategia comercial del Gobierno. 

Estados Unidos, el mercado que explica el salto exportador

Uno de los puntos que el Gobierno busca remarcar es el crecimiento sostenido de las exportaciones hacia Estados Unidos, país que incrementó significativamente sus compras de carne argentina durante el período analizado.

La mejora en la demanda estadounidense se convirtió en un factor clave para explicar el aumento en valor de las exportaciones, en un contexto donde Argentina busca diversificar destinos y reducir dependencia de China, históricamente el principal comprador de carne bovina nacional.

Desde el oficialismo consideran que el dato refleja una mayor inserción internacional del producto argentino y una recuperación de competitividad exportadora. También sostienen que la apertura y consolidación de mercados premium podría generar mejores precios y márgenes para la cadena cárnica. 

El contraste con el mercado interno

Sin embargo, mientras el Gobierno pone el foco en el desempeño exportador, el mercado interno atraviesa una realidad diferente. Durante el mismo primer trimestre, el consumo doméstico de carne vacuna continuó mostrando niveles históricamente bajos, afectado por la pérdida de poder adquisitivo y la caída del consumo masivo.

En distintos relevamientos del sector se observó una retracción en las ventas de carne al público, con consumidores que migraron hacia proteínas más económicas como pollo o cerdo. El aumento acumulado de precios en carnicerías y supermercados también impactó sobre los hábitos de compra.

La combinación de menores ingresos reales y precios elevados generó una desaceleración del consumo per cápita, fenómeno que preocupa tanto a frigoríficos orientados al mercado interno como a comerciantes minoristas.

Dos realidades dentro de la cadena cárnica

El escenario actual muestra una dualidad dentro del negocio ganadero argentino. Por un lado, los frigoríficos exportadores encuentran oportunidades en mercados internacionales y en la mejora de precios externos. Por otro, el mercado local sigue condicionado por el menor poder de compra y un consumo más retraído.

En ese contexto, el Gobierno apuesta a exhibir el crecimiento exportador como una señal positiva para el ingreso de divisas y la actividad económica. El incremento de ventas a Estados Unidos aparece así como uno de los principales argumentos oficiales para mostrar avances en la estrategia comercial agroexportadora.

Sin embargo, el desafío para la cadena seguirá siendo equilibrar el crecimiento externo con la recuperación del consumo interno, históricamente uno de los pilares de la producción bovina argentina.

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