"La minería ya arrancó": Milicic ve 20 años de trabajo y un cambio de escala para Argentina

La CEO de Milicic pasó por la Expo San Juan Minera 2026 y asegura que el negocio dejó de ser una expectativa para convertirse en una transformación concreta. Inversiones millonarias, más logística, puertos, empleo y un desafío que puede cambiar la escala económica de Santa Fe y del país

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Algo cambió en la minería argentina. Y no solamente por los anuncios multimillonarios o por la presencia de funcionarios, gobernadores y empresas extranjeras en la Expo San Juan Minera 2026. Lo que empezó a cambiar es el clima alrededor del negocio.

Después de años de proyectos que parecían siempre estar a punto de arrancar, el sector empezó a transmitir otra sensación: la de una industria que finalmente entró en movimiento.

María de los Ángeles Milicic lo resume con una frase que repite varias veces durante la charla con Ecos365: “La gran minería ya está. No es una promesa”.

La CEO de Milicic, empresa rosarina especializada en construcción y servicios para minería, Oil & Gas e infraestructura, habla desde la experiencia de una compañía que lleva décadas trabajando en el sector y que ahora observa cómo el negocio empieza a adquirir otra escala.

Según explica, el cambio no se percibe solamente en los anuncios de inversión. También se nota en el desembarco de empresas de Chile y Perú, en la llegada de nuevos proveedores, en las licitaciones que empiezan a aparecer y en la necesidad de las provincias de reposicionarse frente a una actividad que promete modificar buena parte del mapa productivo argentino.

—¿Qué viste distinto en esta edición de la Expo?

—Muchísimo más movimiento. Mucha más expectativa y otro nivel de actividad. Estaban todas las mineras importantes, empresas extranjeras, proveedores de distintos lugares del país y también muchos gobernadores y funcionarios. Se notó claramente una diferencia respecto de hace dos años.

La sensación, dice, era que nadie quería quedarse afuera.

Ni las compañías internacionales que buscan radicarse cerca de los proyectos. Ni las provincias que intentan ganar protagonismo logístico. Ni las empresas argentinas que empiezan a entender que la minería puede convertirse en uno de los pocos motores económicos de largo plazo que hoy aparecen en el horizonte.

“Vicuña ya es una realidad. Ya están movilizando equipos, construyendo caminos y cerrando contratos”, asegura.

La afirmación funciona casi como una declaración de época dentro de un sector acostumbrado a convivir con anuncios que muchas veces quedaban atrapados entre cambios políticos, falta de infraestructura o inestabilidad macroeconómica.

Ahora, según Milicic, el proceso ya empezó.

—¿Eso ya impacta sobre empresas como Milicic?

—Sí, claro. Nosotros hace muchos años trabajamos en minería. Estuvimos en Veladero, en Alumbrera, en Cerro Negro, hoy estamos trabajando para Río Tinto y también tenemos experiencia en Perú. Pero ahora empieza a aparecer otro volumen de oportunidades.

Milicic cuenta que la empresa ya analiza procesos de cotización vinculados a nuevos desarrollos mineros, aunque aclara que todavía se encuentran en una etapa de evaluación estratégica. “No se trata de entrar en cualquier proyecto. Hay procesos en los que decidimos no participar porque no tienen tanto que ver con nuestra expertise”, explica.

Aun así, la expectativa es clara. “Alguno va a salir. No tengo dudas”.

La compañía proyecta un crecimiento anual de entre 15% y 20%, impulsado por minería, Oil & Gas y expansión regional. Pero incluso dentro del entusiasmo aparece un mensaje de cautela: el negocio exigirá otra dimensión empresarial.

Porque si algo dejó la Expo es la certeza de que la minería argentina también atraerá jugadores globales acostumbrados a operar en megaproyectos.

 Infografía: Ecos365
Infografía: Ecos365

—¿Las empresas locales están preparadas para competir en esa escala?

—Hay trabajos donde las empresas argentinas vamos a seguir siendo competitivas porque conocemos el territorio y tenemos experiencia. Pero también habrá obras tan grandes que probablemente requieran alianzas con compañías internacionales. Ahí el desafío va a ser cómo logramos crecer y adaptarnos.

La minería, insiste, funciona bajo estándares extremadamente altos.

Seguridad, calidad, medio ambiente, cumplimiento operativo y capacidad financiera forman parte de un ecosistema mucho más exigente que el de otras actividades tradicionales.

“Hay que invertir, aprender y entender cómo funciona este mercado. No es algo inmediato”, señala.

En ese punto aparece una referencia permanente durante la entrevista: Perú.

Para Milicic, la experiencia de trabajar allí permitió entender qué significa realmente convivir con una economía minera desarrollada.

“Perú nos mostró qué es la gran minería de verdad”, dice.

Y agrega que Argentina recién empieza a ingresar en esa lógica de proyectos que demandan servicios, infraestructura y obras durante décadas.

—¿Por eso hablás de una oportunidad de largo plazo?

—Totalmente. La minería no es una obra puntual. Son proyectos que demandan servicios permanentemente. Nosotros trabajamos veinte años en Alumbrera. Hace casi diez en Veladero. Y si esto sigue desarrollándose como creemos, el crecimiento puede ser exponencial.

Mientras las empresas intentan acomodarse al nuevo escenario, las provincias también empiezan a disputar posiciones.

Y ahí Santa Fe quiere jugar un rol fuerte.

Durante la Expo, el gobernador Maximiliano Pullaro participó de reuniones con empresarios y firmó acuerdos con San Juan para facilitar la inserción de compañías santafesinas dentro de la cadena minera.

Pero además apareció con fuerza otro objetivo: posicionar a Santa Fe como salida logística para la minería argentina.

“Posicionar a Santa Fe como salida logística está claramente en agenda”, sostiene Milicic.

La discusión incluye puertos, rutas, infraestructura ferroviaria y corredores logísticos capaces de conectar los proyectos mineros del oeste argentino con la salida exportadora sobre el Paraná.

Un negocio enorme que empieza a mover mucho más que minerales.

También empleo, servicios, transporte, construcción y proveedores industriales.

—¿Sentís que el empresariado santafesino está mirando más seriamente la minería?

—Sí. Cada vez más. Igual hay que entender que esto tiene particularidades. No alcanza solamente con querer entrar. Hay estándares muy altos y también una lógica de trabajo distinta. Pero oportunidades va a haber para todos los que estén dispuestos a invertir, capacitarse y apostar.

Sobre el final de la charla aparece otro tema que empieza a ganar espacio dentro de la industria: la participación de las mujeres.

Milicic destaca especialmente los encuentros impulsados por Women in Mining y la discusión sobre cómo ampliar la inserción de mujeres dentro de una actividad históricamente dominada por hombres.

“Hay un trabajo muy fuerte para generar más espacios y más oportunidades. Es una conversación que hoy ya está instalada dentro de la minería”, explica.

La entrevista termina, pero la sensación que deja queda flotando.

Mientras buena parte de la economía argentina continúa atrapada entre ajuste, caída del consumo y baja actividad, la minería aparece como uno de los pocos sectores que hoy habla en términos de expansión, inversiones y crecimiento a veinte años.

Y quizás por eso, en San Juan, muchos empresarios ya no hablaban de potencial.

Hablaban de una industria que empezó a moverse en serio.
 

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