"Queda mucha soja en los campos": el productor vende menos y comienza la tensión

Para el analista Dante Romano, el comportamiento comercial del productor está sorprendiendo al mercado. ¿Qué pasa con el maíz y el trigo?

     Comentarios
     Comentarios

Los mercados agrícolas atraviesan semanas de alta volatilidad, condicionados tanto por el conflicto geopolítico en Medio Oriente como por factores productivos y comerciales clave. Mientras el petróleo llegó a rozar los 120 dólares por barril antes de retroceder hacia la zona de 100, los granos alternan movimientos siguiendo de cerca tanto las negociaciones internacionales como los fundamentos propios de cada cultivo.

La atención del mercado está puesta ahora en dos eventos centrales: el informe mundial de oferta y demanda del USDA para la campaña 2026/27 y la cumbre entre Estados Unidos y China prevista para el 14 y 15 de mayo.

“El mercado está mirando simultáneamente dos pantallas: la evolución del conflicto en Medio Oriente y los fundamentos agrícolas. Cualquier novedad puede cambiar rápidamente el humor de los operadores”, señala Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

En soja, los analistas esperan que Estados Unidos incremente su producción en 5 millones de toneladas para la nueva campaña, alcanzando 120,9 millones. Sin embargo, los stocks crecerían apenas 1,3 millones de toneladas a nivel mundial gracias a una demanda más firme, especialmente vinculada al biodiesel.

La siembra norteamericana avanza rápidamente (33% implantado), aunque con cierta preocupación por la falta de humedad en los suelos. De todos modos, por ahora el escenario climático no genera alarma.

En paralelo, el mercado sigue atento a la negociación comercial entre Estados Unidos y China, ya que el gigante asiático podría incrementar compras de soja norteamericana en el actual ciclo comercial.

“La reunión entre Estados Unidos y China puede redefinir parte del flujo global de soja. Hoy China sigue concentrando compras en Brasil, pero el mercado todavía espera una mayor participación estadounidense”, explica Romano.

Brasil, mientras tanto, consolida una campaña histórica: la producción ya se estima en 181,6 millones de toneladas y las exportaciones de abril marcaron un récord de 16,75 millones.

En Argentina, la cosecha de soja avanzó con fuerza y ya alcanza el 34,3% del área, aunque todavía permanece cinco puntos retrasada respecto del promedio histórico. Los rindes continúan siendo muy altos y se mantiene la proyección de producción de 48,6 millones de toneladas.

Sin embargo, el comportamiento comercial del productor está sorprendiendo al mercado: pese al avance de cosecha, el ingreso de camiones a puerto quedó muy por debajo de lo esperado. Los picos diarios rondaron los 4.000 camiones, lejos de los 6.000 proyectados.

“Está quedando mucha soja guardada en el campo. El productor está menos vendedor y eso empieza a generar tensión porque la industria llegó a esta etapa con poco stock”, advierte Romano.

Actualmente, sólo el 10% de la producción tiene precio fijado, contra un promedio habitual del 13% para esta época del año.

Los compradores, que esperaban una presión logística mayor para adquirir soja a valores más bajos, se enfrentan ahora a un escenario distinto: menor oferta disponible y necesidad urgente de abastecer la molienda.

“Si esta situación continúa durante las próximas dos semanas de cosecha fuerte, el mercado podría calentarse y obligar a la industria a convalidar precios más agresivos”, agrega Romano.

Maíz: exportaciones firmes y menor producción esperada en EEUU

En maíz, el mercado comienza a incorporar expectativas de menor producción estadounidense para la campaña 2026/27. Los privados proyectan una cosecha de 404,5 millones de toneladas, es decir, 27,8 millones menos que el ciclo previo, debido principalmente a menores rindes asociados al mayor costo de fertilización.

También se espera una reducción de stocks: Estados Unidos caería 9 millones de toneladas y el mundo unas 6,3 millones.

Aun así, la siembra norteamericana mantiene un ritmo muy bueno, con el 38% implantado y clima favorable para avanzar, aunque los suelos muestran cierta falta de humedad.

La demanda sigue sólida tanto por exportaciones como por el uso de maíz para etanol, que durante marzo alcanzó 474,4 millones de bushels en Estados Unidos.

En Argentina, la cosecha avanzó al 30%, aunque el foco operativo continúa puesto en soja. Los productores siguen más vendedores de maíz que de soja y eso permitió sostener un fuerte ritmo exportador.

Abril cerró con embarques récord de 4,6 millones de toneladas, muy por encima de las 3,8 millones del año pasado y del promedio histórico de 3 millones.

“Hoy hay cierta descoordinación entre el ingreso de mercadería y los compromisos de embarque. Eso está sosteniendo precios por encima de la capacidad teórica de pago de los compradores”, sostiene Romano.

Además, las ventas con precio fijado ya alcanzan el 30% de la producción, muy por encima del promedio histórico del 26%.

Trigo: el mercado, atento a la sequía y a la caída de área global

El trigo continúa mostrando firmeza internacional por la combinación de problemas climáticos y tensión geopolítica. En Estados Unidos, el trigo de invierno presenta apenas un 31% en condición buena a excelente, muy lejos del 51% registrado el año pasado.

La preocupación se concentra especialmente entre mayo y junio, período clave para definir el rendimiento del hemisferio norte, responsable del 70% de las exportaciones mundiales.

Además, la FAO anticipó una caída de las siembras globales para 2026 por la migración hacia cultivos con menor necesidad de fertilizantes nitrogenados.

“El mercado de trigo está muy sensible porque cualquier problema climático puede impactar directamente sobre la oferta exportable mundial”, explica Romano.

En Argentina comenzaron a registrarse ventas anticipadas de trigo 2026/27: ya se comercializó un millón de toneladas con precio, equivalente al 5% de la producción esperada, cuando normalmente a esta altura del año no se supera el 1%.

Al mismo tiempo, las ventas de la cosecha vieja se desaceleraron fuertemente y los productores todavía mantienen unas 10 millones de toneladas sin vender.

El trigo es probablemente el mercado más volátil de todos. Ya vimos muchas veces cómo las subas fuertes se corrigen rápidamente cuando aparece mayor claridad sobre la producción final”, concluye Romano.

Comentarios