La semana económica arranca atravesada por una tensión cada vez más evidente entre la mejora del clima financiero y el deterioro del consumo cotidiano. Mientras los mercados celebran la mejora en la nota de Fitch para Argentina y esperan un nuevo dato de inflación, la calle muestra otra realidad: ventas débiles, consumo golpeado y temor por nuevos aumentos en combustibles.
Uno de los focos principales estará puesto este lunes en la reunión de las petroleras. Tras el fin del esquema de contención que venía impulsando YPF, las empresas evaluarán aplicar una nueva suba en los precios de las naftas. El movimiento genera preocupación porque podría trasladarse rápidamente a alimentos, logística y tarifas, justo cuando el Gobierno intenta consolidar una desaceleración inflacionaria.
El posible aumento llega en un momento especialmente delicado para el bolsillo. Las ventas minoristas pyme volvieron a caer en abril y acumulan una baja del 3,5% en lo que va del año. El dato refleja que el consumo todavía no logra recuperarse y que buena parte de las familias sigue ajustando gastos incluso en compras básicas.
En ese contexto, el crecimiento del delivery empieza a mostrar una cara menos asociada a comodidad y más vinculada al cambio forzado de hábitos. El sector continúa expandiéndose, pero al mismo tiempo el poder de compra cayó 12% interanual. Cada vez más consumidores reemplazan salidas, restaurantes o compras grandes por pedidos más pequeños, promociones y consumo inmediato. El delivery crece, pero impulsado por una economía donde la gente compra menos y mide cada gasto.
La otra gran atención de la semana estará puesta sobre Luis Caputo. El ministro de Economía enfrentará un nuevo test con el mercado luego de la caída en los depósitos del Tesoro. La licitación será observada de cerca por inversores y analistas porque funcionará como termómetro de confianza financiera y capacidad oficial para sostener el esquema de financiamiento sin generar tensión cambiaria.
En paralelo, el mercado sigue entusiasmado con la mejora de la nota de Fitch, interpretada como una señal de mayor credibilidad sobre el rumbo económico argentino. Sin embargo, la expectativa financiera convive con datos de actividad mucho más fríos y con un consumo que todavía no encuentra señales claras de recuperación.
En el plano internacional, China confirmó la visita de Donald Trump luego de meses marcados por la incertidumbre geopolítica y la guerra en Irán. La reaparición del expresidente estadounidense vuelve a meter presión sobre el escenario global y suma volatilidad a unos mercados que siguen extremadamente sensibles a cualquier movimiento político entre las grandes potencias.
Con inflación, combustibles, consumo y deuda en el centro de la escena, el Gobierno vuelve a enfrentar una semana donde los mercados y la economía real parecen hablar idiomas distintos.

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