Los activos financieros argentinos se encaminan a finalizar la semana con saldo negativo, en un contexto de creciente cautela en los mercados globales. La combinación de datos económicos sólidos en Estados Unidos y la persistencia de tensiones geopolíticas en Medio Oriente impactó sobre el apetito por riesgo y generó correcciones tanto en acciones como en bonos.
En la renta variable, el índice S&P Merval registró una caída cercana al 2,4% durante la rueda, profundizando su retroceso semanal y anotando su peor desempeño desde abril. Entre las acciones más afectadas se destacaron Sociedad Comercial del Plata, Pampa Energía y Transportadora de Gas del Norte.
La tendencia también se reflejó en Wall Street, donde los ADR de compañías argentinas operaron mayormente en baja. Edenor, Pampa Energía y Transportadora de Gas del Sur encabezaron las pérdidas entre los papeles locales que cotizan en Nueva York.
En el segmento de renta fija, los bonos soberanos en dólares mostraron retrocesos generalizados. Las mayores bajas correspondieron a los títulos Global 2046, Global 2041 y Global 2035. Como consecuencia, el riesgo país volvió a acercarse a los 500 puntos básicos, aunque se mantuvo por debajo de ese umbral.
Los operadores atribuyen la presión sobre los activos emergentes a un informe de empleo estadounidense mejor de lo esperado, que reforzó las expectativas de tasas de interés elevadas por más tiempo por parte de la Reserva Federal. A esto se suman las preocupaciones por la inflación global derivadas del conflicto en Medio Oriente.
En el plano local, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) mostró proyecciones de inflación relativamente estables para los próximos meses, menores expectativas de devaluación y una mejora en las previsiones de actividad económica y saldo comercial. Sin embargo, estos factores no alcanzaron para contrarrestar el clima de aversión al riesgo proveniente del escenario internacional.
De esta manera, el mercado argentino concluye una semana compleja, con inversores atentos tanto a la evolución del contexto global como a las señales macroeconómicas domésticas que puedan influir sobre la dinámica de acciones, bonos y riesgo país durante las próximas ruedas.

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