La morosidad en el sistema financiero argentino alcanzó niveles récord y obligó a bancos, billeteras virtuales y gobiernos provinciales a cambiar de estrategia: en lugar de endurecer el cobro, comenzaron a ofrecer planes de refinanciación con plazos de hasta 72 cuotas, quitas de intereses y condiciones más flexibles para evitar una ola de incobrabilidad.
Según trascendió, la mora en tarjetas de crédito bancarias pasó del 2% en enero de 2025 al 11% en enero de 2026, mientras que en el sector no bancario ya ronda el 25%. El fenómeno golpea con más fuerza a jóvenes, jubilados y trabajadores con ingresos ajustados por la desaceleración inflacionaria.
En este contexto, las entidades financieras comenzaron a desplegar programas de “rescate” para clientes endeudados. El Banco Nación, por ejemplo, lanzó una línea de consolidación que permite cancelar hasta el 100% de las deudas mantenidas con otras entidades financieras. Los planes pueden extenderse hasta 72 meses, con una condición clave: la cuota no debe superar el 35% del ingreso neto del solicitante.
Otras entidades también puso en marcha un esquema específico para morosos tempranos, con refinanciaciones de hasta seis años y tasas inferiores a las que aplican muchas financieras y mutuales. La propuesta busca regularizar la situación crediticia antes de que las deudas ingresen en instancia judicial.
La lógica detrás de este cambio es pragmática. En el sistema financiero reconocen que judicializar millones de casos no es viable ni rentable. Por eso, prefieren extender plazos, reducir cuotas e incluso perdonar intereses punitorios para recuperar al menos parte del capital prestado.
Las billeteras virtuales también comenzaron a negociar caso por caso. Empresas fintech admiten que están ofreciendo quitas de intereses y planes personalizados para usuarios con voluntad de pago. El objetivo es evitar que los clientes queden fuera del sistema financiero y caigan en el Veraz.
El deterioro de la capacidad de pago también motivó intervenciones provinciales. Santa Fe implementó un programa para limitar descuentos sobre salarios y ofrecer líneas blandas a empleados públicos sobreendeudados, mientras que Córdoba lanzó refinanciaciones especiales para policías provinciales.
Especialistas sostienen que el fenómeno responde a un cambio brusco de escenario económico. Con menor inflación, las cuotas ya no se licúan rápidamente y las tasas reales positivas encarecen el financiamiento. Muchos hogares tomaron deuda durante la aceleración inflacionaria y ahora enfrentan pagos mucho más pesados en relación con sus ingresos.
En paralelo, el Congreso ya debate proyectos para aliviar la situación de millones de familias endeudadas, incluyendo propuestas de refinanciación en cuotas, reducción de intereses y programas de asistencia financiera.

Comentarios