Hay momentos en que una economía no se explica con indicadores, sino con contrastes. No es solo una discusión de inflación o dólar. Es algo más profundo: una reconfiguración del mapa productivo donde conviven sectores que avanzan con decisión y otros que todavía no logran salir del estancamiento. La Argentina actual empieza a mostrar esa doble velocidad con claridad.
Retail en movimiento: La Anónima pisa Rosario
En ese nuevo tablero, el consumo masivo empieza a reacomodarse. El desembarco de La Anónima comprando el Libertad en Rosario —en paralelo a cambios de manos en cadenas regionales— no es un dato aislado: es una señal de reposicionamiento del negocio supermercadista en el interior. Los principales referentes del sector consutados por Ecos365 se sorprendieron de la decisión porque las señales que venía desde la cadena de la familia Braun no eran alentadores.
De todos modos, coinciden que el desembarco no significará en esta etapa un impacto en el status quo -salvo que decidan profundizar una batalla de precios- y que muestra el estado del consumo en Argentina con una nueva salida de un jugador.
Lo cierto también es que las grandes cadenas del interior avanzan y se concentra. La lógica es clara: mayor escala, eficiencia logística y capacidad de competir en precios en un contexto donde el consumo está golpeado.
Mercado Libre acelera: inversión y cambio de paradigma
En paralelo, otra transformación avanza sin pausa: la logística. Mercado Libre anunció una inversión de US$115 millones para un nuevo centro en Escobar, reforzando su red en el país. El e-commerce ya no compite solo con tiendas físicas: redefine tiempos, costos y expectativas del consumidor. La inversión apunta a mejorar distribución, reducir tiempos de entrega y ganar eficiencia en un contexto donde cada peso cuenta.
Reforma laboral en Santa Fe: costos, política y tensión
En ese contexto, Santa Fe discute en Diputados uno de los temas más sensibles del momento: la modificación del Código Procesal Laboral. El eje del debate pasa por reducir los costos asociados a la llamada “industria del juicio”, especialmente en honorarios periciales y mecanismos de litigio. El sector empresario empuja cambios que permitan bajar costos estructurales que terminan trasladándose a precios y competitividad. También apareció el pedido de una señal a las ART, siendo de las más importantes de la propia provincia de Santa Fe.
Pero la discusión está lejos de ser sólo técnica. Expone tensiones políticas dentro de Unidos y reabre un dilema de fondo: cómo equilibrar la protección del trabajador con un sistema que no desaliente la actividad privada.
El dato de fondo es que los costos laborales indirectos se han convertido en una de las principales preocupaciones empresarias, incluso por encima de los salarios en algunos sectores.
La macro: orden financiero, pero actividad débil
El desempleo subió al 7,5% y la morosidad crece. El crédito sigue limitado y, aunque algunos sectores muestran rebotes puntuales —como el inmobiliario en cantidad de operaciones—, la falta de financiamiento sigue siendo un freno clave.
Las tasas en pesos empiezan a quedar por debajo de la inflación esperada, lo que debilita el incentivo al ahorro y pone en duda la sostenibilidad del carry trade.
El mundo no ayuda: petróleo, tasas y dólar fuerte
El contexto global suma presión. La guerra en Medio Oriente empujó el petróleo por encima de los US$108, mientras que la inflación en EE.UU. volvió a sorprender al alza.
La Reserva Federal mantiene tasas elevadas y proyecta menor crecimiento, lo que fortalece al dólar y complica a los mercados emergentes.
Para Argentina, el impacto es ambiguo: más dólares potenciales por energía, pero también mayores costos internos.
YPF y el precio político de la energía
En ese escenario, YPF decidió subir los combustibles 8% en lo que va de marzo. Al mismo tiempo, un fallo en EE.UU. que suspendió demandas secundarias dio algo de alivio financiero y empujó sus acciones.
El mercado argentino volvió a dejar una sensación incómoda, de esos días en los que nada termina de romper, pero tampoco nada cierra del todo. En el frente cambiario, el dólar blue se mantuvo sin cambios en $1435, pero los financieros volvieron a moverse al alza: el MEP subió a $1426,94 y el contado con liquidación trepó hasta $1489,94, ampliando las brechas y marcando una tensión que vuelve a aparecer de a poco.
El dólar oficial, en cambio, retrocedió levemente hasta $1418,18, en una jornada en la que el Banco Central logró comprar US$58 millones. Sin embargo, esa señal positiva quedó opacada por la caída de reservas, que retrocedieron en US$226 millones, afectadas por la baja del oro, movimientos de monedas y pagos a organismos.
Esa dinámica refleja un problema de fondo: el Central logra intervenir en el corto plazo, pero le cuesta consolidar una acumulación sostenida de reservas en un contexto internacional más adverso.
En paralelo, el mercado de deuda volvió a mostrar debilidad. Los bonos en dólares no encuentran demanda, mientras crece el interés por los instrumentos ajustados por CER, en un contexto donde las expectativas de inflación vuelven a tensionarse. Con ese telón de fondo, los títulos públicos retrocedieron y el riesgo país subió 23 puntos, hasta los 610 básicos, alcanzando su nivel más alto desde mediados de diciembre.
Las tasas en pesos, lejos de ayudar, empiezan a jugar en contra. Los plazos fijos para pequeños ahorristas bajaron al 25,8% anual, mientras que para grandes inversores la tasa TAMAR cayó al 32,9%. Ambas quedan por debajo de la inflación esperada, lo que empieza a erosionar el atractivo del carry trade y deja a muchos inversores en una zona de duda.
En ese contexto, el mercado accionario mostró una dinámica distinta. Mientras Wall Street operó en rojo —con caídas del 1,6% en el Dow Jones, 1,5% en el Nasdaq y 1,4% en el S&P 500— y las bolsas de la región también retrocedieron, la Bolsa de Buenos Aires logró despegar con una suba del 1,2%.
Las ADR argentinas mostraron resultados mixtos: subas de hasta 3,5% en energéticas y bancos, pero caídas fuertes, como el 11% de Bioceres.
Agro y commodities: el sostén silencioso
El otro gran motor del día volvió a estar en los commodities, atravesados por la tensión geopolítica y la incertidumbre global. El petróleo subió 2,4%, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente, consolidándose por encima de los US$108 en su variante Brent.
Los metales preciosos, en cambio, retrocedieron con fuerza, afectados por la suba del dólar global y el cambio en la percepción de riesgo. Oro y plata dejaron de funcionar como refugio en una jornada donde el mercado reconfiguró posiciones.
En el plano agrícola, Chicago mostró subas consistentes para el trigo y el maíz, con la soja también en terreno positivo. Pero el dato más relevante estuvo en el mercado local: en Rosario, la soja tuvo una jornada particularmente firme, con mejoras también para trigo y maíz, mientras el girasol quedó rezagado.
Ese desempeño confirma que el agro sigue siendo uno de los pocos sectores que logra sostener dinamismo en medio de la incertidumbre general.

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