La expansión de la inteligencia artificial (IA) está transformando el mercado laboral global y ya comienza a delinear ganadores y perdedores. Según un informe del banco de inversión Goldman Sachs, una parte significativa de los empleos actuales podría verse afectada por la automatización en los próximos años, con impactos desiguales según el tipo de tarea y sector.
El estudio señala que los trabajos más expuestos son aquellos que implican tareas repetitivas, administrativas o basadas en procesamiento de información. Entre ellos se destacan roles en áreas como atención al cliente, carga de datos, contabilidad básica y tareas legales rutinarias. La IA generativa, en particular, tiene la capacidad de automatizar funciones que antes requerían intervención humana directa.
En contrapartida, los empleos que demandan habilidades cognitivas complejas, creatividad, pensamiento crítico y gestión interpersonal muestran una mayor resiliencia. Profesiones vinculadas a la tecnología, la ingeniería, la salud y la educación aparecen entre las más favorecidas, ya que pueden complementarse con herramientas de IA para aumentar su productividad.
El informe también destaca que la inteligencia artificial no solo reemplazará tareas, sino que también generará nuevas oportunidades laborales. Se espera una creciente demanda de perfiles especializados en desarrollo, implementación y supervisión de sistemas de IA, así como en áreas relacionadas con análisis de datos y ciberseguridad.
A nivel global, Goldman Sachs estima que hasta el 25% de las tareas laborales podrían ser automatizadas en distintos grados, lo que obligará a una reconversión del mercado de trabajo. Sin embargo, el impacto final dependerá de la velocidad de adopción tecnológica, las políticas públicas y la capacidad de adaptación de empresas y trabajadores.
En este contexto, la capacitación continua y el desarrollo de habilidades digitales se consolidan como factores clave para enfrentar los cambios. La transición hacia un mercado laboral más automatizado no será homogénea, pero marca una tendencia clara: los empleos del futuro estarán cada vez más ligados a la interacción entre humanos y tecnología.

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