Argentina volvió a moverse en modo “burbuja positiva” en medio de un mundo cargado de tensión. Mientras la guerra en el Golfo Pérsico mantiene en alerta a los mercados internacionales, dispara el petróleo y fortalece activos refugio como la plata y el Bitcoin, el mercado local exhibe una postal completamente opuesta: dólar planchado, reservas en ascenso, bonos firmes, acciones en rally y un riesgo país perforando el piso de los 500 puntos, niveles que hasta hace pocos meses parecían imposibles.
El dato que más celebró la city fue el renovado poder de fuego del Banco Central. La entidad aceleró nuevamente la compra de divisas y las reservas brutas ya superan los US$ 46.000 millones, consolidándose en zona de máximos recientes. El BCRA adquirió otros US$ 136 millones en el mercado y logró sumar US$ 87 millones adicionales a las reservas, mientras el dólar oficial cerró prácticamente inmóvil en torno a los $1417.
El escenario cambiario sigue mostrando una rareza pocas veces vista en la economía argentina: abundancia de dólares comerciales, baja tensión financiera y brechas controladas. El blue terminó incluso por debajo del oficial, mientras el MEP y el contado con liquidación volvieron a retroceder. Todo esto ocurre, además, con una expansión gradual de la liquidez bancaria para intentar reactivar el crédito.
La mejora del frente financiero también alimenta rumores cada vez más insistentes en Wall Street. Luego de la reciente suba de calificación de Fitch, crecen las versiones de que Moody’s y Morgan Stanley podrían mejorar la nota argentina en las próximas semanas. Ese optimismo empujó otra vez a los bonos soberanos y llevó el riesgo país a 496 puntos básicos, el nivel más bajo desde febrero. Esto contrasta con los reclamos como la cuarta marcha federal universitaria que se realizará este martes.
La Bolsa porteña acompañó la fiesta financiera con un salto de 2,4%, mientras varias ADR argentinas en Nueva York avanzaron hasta 16%. Sobresalieron papeles energéticos y bancarios como YPF, Galicia, Edenor, BBVA, Pampa Energía y Supervielle. La excepción fue Mercado Libre, que continúa atravesando una fuerte corrección y acumula una caída cercana al 41% en Wall Street durante el último año.
Detrás de este renovado entusiasmo aparece un combo externo inesperadamente favorable para Argentina. El petróleo continúa arriba de los US$ 100, impulsando perspectivas para Vaca Muerta y las exportaciones energéticas. Los granos también reaccionaron con fuerza y en Rosario la soja pegó un salto de hasta $10.000 por tonelada, impulsada por la tensión global y la fuerte demanda exportadora. Los metales industriales siguen en máximos, con el aluminio en récord histórico y el cobre cerca de los US$ 13.900 por tonelada.
Pero debajo de la superficie financiera aparecen señales muy distintas en la economía real. Los balances empresariales reflejan una economía partida, con sectores ganadores y otros completamente golpeados. Cresud triplicó ganancias, BYMA mejoró sus resultados y Metrogas mostró números positivos, pero otras compañías enfrentaron derrumbes mucho más severos.
La empresa láctea líder del mercado Mastellone registró pérdidas superiores a los $14.000 millones, reflejando el deterioro del consumo y el impacto de los costos financieros y operativos. Algo similar ocurrió con Longvie, histórico jugador de línea blanca, que sufrió pérdidas multimillonarias en un contexto de fuerte caída del mercado interno y desplome de ventas.
En paralelo, el Gobierno avanzó con otra señal contundente hacia el mercado: terminó de privatizar Transener. El Estado vendió la totalidad de su participación accionaria en la principal transportadora eléctrica del país por US$ 356 millones, consolidando otro paso dentro de la política de retiro estatal en empresas estratégicas.
Mientras algunos sectores sufren, otros aprovechan el nuevo escenario. Molinos Agro acordó financiar mejoras en accesos e infraestructura en Timbúes a cambio de compensaciones tributarias, en un movimiento que muestra cómo el complejo agroexportador sigue ganando influencia y capacidad de negociación en la región.
También hubo novedades industriales con impacto regional: Tenaris, el gigante industrial del Grupo Techint, concretó la compra de una fábrica en Rumania a través de una empresa con base operativa en el Gran Rosario, profundizando su expansión internacional y reforzando su estrategia global en plena reconfiguración del negocio siderúrgico.
En el frente tecnológico, un gigante chino desembarcó oficialmente en Argentina con tienda propia y una ofensiva de celulares potenciados con inteligencia artificial, apostando a competir en un mercado donde el consumo sigue retraído pero la demanda tecnológica mantiene cierta resiliencia.
Al mismo tiempo, el Gobierno y distintos sectores empresarios avanzan sobre otro frente extremadamente sensible: el recorte del Programa Médico Obligatorio (PMO). La propuesta busca reducir la lista de medicamentos, tratamientos y prestaciones que las prepagas están obligadas a cubrir, con el argumento de aliviar costos y evitar nuevos aumentos explosivos en las cuotas. El debate ya genera fuerte preocupación entre asociaciones médicas, pacientes y organizaciones de defensa del consumidor, ante el riesgo de que muchas coberturas esenciales queden parcialmente fuera del sistema.
En materia inflacionaria, el dato de CABA volvió a traer alivio parcial. La inflación porteña marcó 2,5% en abril, acumulando 11,6% en el primer cuatrimestre y 32,4% interanual. Sin embargo, los próximos meses podrían traer nuevas presiones.
A nivel internacional, la tensión geopolítica sigue condicionando todo. El temor a un bloqueo o mayores complicaciones en el estrecho de Ormuz mantiene bajo presión a los mercados energéticos y alimentarios. Los granos volvieron a subir en Chicago y Rosario, mientras el Bitcoin también se consolidó como refugio alternativo frente a la incertidumbre global.
Así, Argentina vive un fenómeno dual cada vez más marcado: los mercados celebran estabilidad financiera, superávit comercial y acumulación de reservas, mientras gran parte de la economía productiva y del consumo todavía enfrenta pérdidas, ajuste y aumentos que amenazan con volver a recalentar la inflación.

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