"El Niño" asoma, las probabilidades crecen y la preocupación también: los detalles

Organismos reconocidos a nivel mundial observan un calentamiento persistente del Océano Pacífico, pero el sistema climático aún continúa en fase neutral.¿Por qué es necesario tener cautela?

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El océano Pacífico volvió a encender señales de alarma para el clima global. Tras dos años marcados por condiciones de La Niña y fuertes sequías en buena parte de Argentina, los principales centros meteorológicos del mundo coinciden en que un evento de El Niño podría desarrollarse durante los próximos meses. Sin embargo, los especialistas piden cautela frente a los titulares extremos y advierten que todavía hay incertidumbre sobre la magnitud real del fenómeno.

Según explicó el meteorólogo Mauricio Saldivar, las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial muestran un calentamiento sostenido y los modelos climáticos internacionales ya apuntan hacia una transición oficial hacia El Niño. Aun así, el sistema climático continúa técnicamente en fase neutral.

El dato que hoy observan los especialistas es el índice Niño 3.4, considerado el principal “termómetro” del fenómeno. Durante mayo registró valores de +0,52 °C, todavía dentro del rango de neutralidad, aunque con una tendencia claramente ascendente.

Alta probabilidad, pero sin certezas extremas

El Centro de Predicción Climática de la NOAA, organismo meteorológico de Estados Unidos, mantiene vigente una “Vigilancia de El Niño”. Sus proyecciones indican una probabilidad del 82 % de que el fenómeno se instale entre mayo y julio de 2026, mientras que la chance de continuidad durante el verano austral 2026/27 asciende al 96 %.

No obstante, la propia NOAA remarca que todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que se tratará de un “Súper Niño”. Ninguna categoría extrema supera actualmente el 37 % de probabilidad.

En paralelo, organismos como el Bureau of Meteorology de Australia y el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos también observan un calentamiento persistente del Pacífico, aunque destacan que todavía falta el acople definitivo entre océano y atmósfera, condición clave para consolidar oficialmente el evento.

“Niño Godzilla”: el problema de los apodos climáticos

Uno de los puntos más destacados del informe es la crítica a los nombres alarmistas que comenzaron a circular en redes y medios internacionales, como “Niño Godzilla” o “Niño Jurásico”.

Los científicos recuerdan que solo el término “Súper Niño” tiene cierta base técnica —cuando las anomalías superan los +2 °C sostenidos—, mientras que los demás apodos no poseen respaldo académico ni son utilizados por la Organización Meteorológica Mundial.

Además, los expertos remarcan que actualmente se atraviesa la llamada “barrera de predictibilidad”, un período del año donde los modelos climáticos suelen perder precisión y pueden modificar significativamente sus pronósticos.

Qué impacto podría tener en Argentina

En caso de consolidarse, El Niño suele modificar de manera importante el patrón climático argentino. Históricamente, los eventos fuertes estuvieron asociados a lluvias superiores a lo normal en la región pampeana y el litoral, tormentas más frecuentes y crecidas extraordinarias de los ríos Paraná y Uruguay.

Los antecedentes de 1982-83, 1997-98 y 2015-16 dejaron inundaciones severas, evacuados y pérdidas millonarias en infraestructura y producción agropecuaria.

Para el sector agropecuario, el escenario genera expectativa y preocupación al mismo tiempo. Después de campañas golpeadas por la sequía, un régimen más húmedo podría favorecer la recuperación hídrica de los perfiles de suelo. Pero un exceso de precipitaciones también elevaría el riesgo de anegamientos, enfermedades y dificultades logísticas durante la siembra y la cosecha.

Prepararse sin caer en alarmismos

El mensaje de los especialistas es claro: prepararse, pero sin sobreactuar. La recomendación apunta a revisar sistemas de drenaje, monitorear reportes oficiales y seguir la evolución de los modelos durante el segundo semestre, cuando la incertidumbre climática disminuya.

En un contexto atravesado por el cambio climático, los eventos extremos pueden amplificarse, pero los meteorólogos insisten en evitar conclusiones apresuradas. Por ahora, la ciencia coincide en algo: El Niño probablemente vuelva. Lo que todavía no puede afirmar es si será histórico o simplemente un episodio más dentro de la variabilidad natural del clima.

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