Guerra, petróleo y biodiesel: la tormenta global en la que batalla Santa Fe mientras Vaca Muerta acelera

Mientras el petróleo se dispara por la guerra en Medio Oriente y Vaca Muerta vive un boom histórico, Santa Fe enfrenta otra batalla: Europa amenaza exportaciones clave de biodiésel y la industria local busca reinventarse entre logística cara, mercados inciertos y oportunidades energéticas inéditas

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En economía y en política, a veces los acontecimientos que cambian el clima no nacen en casa. Llegan desde afuera, inesperados, con la fuerza de esos “cisnes negros” que desordenan todos los cálculos previos.

La escalada de la guerra en Medio Oriente volvió a sacudir al tablero internacional. Y como suele suceder, el primer impacto se refleja en el precio del petróleo.

El barril de crudo se disparó más de 12% en una jornada y acumula subas cercanas al 36% en marzo, alcanzando valores en torno a los 90 dólares. Para un país exportador de energía y commodities como Argentina, la situación abre una ventana de oportunidad.

Pero también genera tensiones: el aumento del petróleo presiona sobre el precio de los combustibles, impacta en los costos logísticos y puede trasladarse a la inflación.

En ese escenario global, Santa Fe se encuentra atravesada por dos procesos simultáneos:
por un lado, el boom energético de Vaca Muerta, y por otro, la amenaza europea sobre el biodiésel de soja, uno de los motores industriales de la provincia.

Vaca Muerta: el boom que cambia el mapa productivo

Con ese telón de fondo, una comitiva de más de 20 empresas santafesinas viajó esta semana a Neuquén junto al gobernador Maximiliano Pullaro y el ministro de Desarrollo Productivo Gustavo Puccini, y de la que fui parte en un viaje a una industria en plena expansión.

El objetivo fue claro: posicionar a Santa Fe como proveedor estratégico de bienes y servicios para la industria petrolera.

Durante la visita se firmó un acuerdo con el gobernador neuquino Rolando “Rolo” Figueroa para fortalecer la integración productiva entre ambas provincias.

La señal es evidente: la revolución energética argentina está en marcha.

La ciudad de Neuquén vive un crecimiento vertiginoso. Cada semana llegan alrededor de 100 familias a radicarse, atraídas por la actividad petrolera.

Es la única provincia del país que generó empleo neto en los últimos años.

Pero la bonanza también tiene costos: alquileres cercanos al millón y medio de pesos para un departamento de un dormitorio y precios de consumo que duplican los de ciudades como Rosario.

Entrar al negocio petrolero no es inmediato

Aunque el potencial es enorme, la experiencia muestra que el ingreso al negocio no es automático.

Las empresas santafesinas que hoy venden a Vaca Muerta llevan años construyendo relaciones comerciales y generalmente operan en el segundo o tercer anillo de proveedores.

Un ejemplo es Dima Metal, de Villa Gobernador Gálvez, que fabrica tanques para líquidos utilizados en operaciones petroleras. ZLT y Qala están terminando un parque industrial en Añelo y en breve está previsto que comiencen a radicarse industrias que compraron sus predios. Y ya está en la tercer etapa del proyecto de 200 viviendas ya construidas, canchas de deportes y lo último será el desembarco de un Marriot hotel.  Ambas empresas siguen viendo oportunidades de negocios y que podrían concretarse en otros pueblos cercanos que crecen con como Cutral Co, que fuera tristemente famoso en los 90 por ser uno de los lugares donde nacían los piquetes en la Argentina. La realidad cambió diametralmente.  

En algunos casos de las empresas santafesinas el mercado de Vaca Muerta ya representa entre el 20% y el 30% de las ventas, y para otras empresas se transformó directamente en su principal actividad. Cormet, que este año cumple medio siglo, está hace más de 30 años vendiendo a la industria del petróleo.

La clave, coinciden los empresarios, está en encontrar una especialidad productiva dentro de la cadena de valor.

La logística: el gran cuello de botella

Uno de los principales problemas que mencionan los industriales es la logística. El viaje desde Rosario hasta Neuquén implica no menos de unas 12 horas de ida y 12 de vuelta en auto o camioneta. En avión hay que ir hasta Aeroparque y esta semana, por ejemplo, varios perdieron sus vuelos por las tragedias fatales en la autopista Rosario-Buenos Aires, que paralizaron el tránsito durante varias horas. 

En términos empresariales eso significa perder dos días completos de trabajo.

Por eso el Ministerio de Desarrollo Productivo ya pidió una nueva reunión con Aerolíneas Argentinas para reflojatar las frecuencias y rutas entre ambas regiones. El tema no es menor: hoy 350 empresas santafesinas ya proveen a Vaca Muerta, sobre un universo de unas 7.000 industrias en la provincia. A los empresarios que estuvieron en la gira les pregunté si estaban dispuestos a pagar por anticipado paquetes de viajes que le garanticen a la compañía aérea una sustentabilidad en la ruta, como ocurrió en la última vez que existió ese vuelo y la mayoría dijo que sí. Es que aparte del tiempo es el dinero que se gasta adicionalmente por no existir una ruta directa. 

Punta Colorada y el nuevo eje energético

Para algunos empresarios el viaje no terminó en Neuquén.El presidente de la Comisión de Minería de la Federación Gremial de Rosario, Lucas Torressetti, continuó recorriendo la Patagonia.

“Estoy en Choel Choel arrancando para Punta Colorada, el destino final del proyecto. Desde Neuquén pasamos por una reunión en Cipolletti y ahora vamos a defender un negocio con un empresario de Río Negro que tiene muchas chances de concretarse”, explicó.

Punta Colorada es una pieza clave del proyecto energético argentino. Allí se proyecta la terminal portuaria vinculada al sistema VMOS, que permitirá transportar el petróleo de Vaca Muerta hasta el Golfo San Matías para su exportación.

El proyecto incluye un oleoducto de casi 600 kilómetros y la construcción de un puerto petrolero que podría convertirse en el más grande de América Latina.

“Ese tipo de recorridos muestra cómo se generan los negocios. Esto empezó con una inquietud de empresarios y con funcionarios que escucharon y armaron la agenda. Pero la provincia fue clave para vehiculizar todo”, explicó Torressetti.

Agenda propia

Detrás de la misión empresaria hay también una historia menos visible.

Según relatan los propios protagonistas, el origen del viaje a Vaca Muerta no nació de las grandes entidades empresarias. Todos apuntaron que quienes están todo el tiempo detrás de sumar empresarios y vinculaciones con la industria del petróleo y la minería son tres dueños de pymes: Lucas Torressetti, Germán Paniego y Claudio Martinez (de Innobloq).

“Hace años que están empujando esto con bajo perfil. Empezaron a moverse con Vaca Muerta y después eso abrió esta avenida de negocios hasta Punta Colorada y a la exploración de la minería que está a punto de desepegar”, confió uno de los empresarios de la gira a modo de reconocimiento. El empresario también destacó el caso de Belén Colbasol, a quien invitaron a participar del viaje tras detectar oportunidades para su empresa en la cadena de proveedores, sin ser de una entidad.

El rol de las entidades empresarias

La dinámica también dejó al descubierto tensiones dentro del propio entramado industrial. Mientras algunos dirigentes destacan el rol de las cámaras empresarias tradicionales, otros creen que muchas veces llegan tarde a las oportunidades incluso a las críticas. 

El problema es que buena parte del empresariado vive una contradicción incómoda. Muchos industriales coinciden ideológicamente con el modelo económico de Javier Milei, pero al mismo tiempo enfrentan dificultades por la apertura importadora, la caída del consumo y los altos costos financieros.

En privado, algunos reconocen otra paradoja.

Durante el gobierno anterior —al que criticaban públicamente— muchos sectores industriales obtuvieron márgenes de rentabilidad muy altos.

El fenómeno inesperado: industriales convertidos en influencers

En medio de esta crisis productiva emergió un fenómeno curioso. Varios empresarios comenzaron a volcarse al streaming y las redes sociales para contar la realidad de las pymes. Algunos incluso se puede haber convertido en un sustento económico, ya que comenzaron a cerrar sus plantas. Es cierto que, como “La Fábrica”, surgió como alternativa a la pelea interna que tuvieron estos empresarios con la conducción de la UIA.

Otros se convirtieron en verdaderos fenómenos virales. Uno de los casos más llamativos es el de Miguel Jacobawsky, dueño de una fábrica de envases plásticos.

Sus videos tragicómicos sobre los problemas cotidianos de las pymes —impuestos, costos, regulaciones, empleados y clientes— acumulan miles de reproducciones.

Con humor ácido, Jacobawsky retrata una realidad que muchos empresarios reconocen pero pocos dirigentes logran trasladar a la discusión legislativa.

Porque una cosa es viralizar un video en redes sociales y otra muy distinta es convertir esas demandas en reformas concretas, como la reducción de impuestos que reclama el sector industrial.

Hasta ahora, el único avance significativo fue la reforma laboral, aunque limitada.

La otra batalla: el biodiésel santafesino

Mientras tanto, Santa Fe enfrenta otra disputa estratégica. La Unión Europea decidió clasificar a la soja como insumo de “alto riesgo ambiental” bajo el criterio ILUC, lo que podría restringir el uso del biodiésel derivado de soja en el mercado europeo.

La medida amenaza exportaciones por 350 millones de dólares anuales y golpea directamente a Santa Fe, que concentra el 100% de las exportaciones argentinas de biodiésel.

Desde la provincia consideran que se trata de una barrera para-arancelaria encubierta. Los estudios técnicos indican que la producción argentina no implicó expansión significativa de la frontera agrícola en la última década y que el aumento de la producción se explica por mejoras tecnológicas y de productividad.

Puccini: “Santa Fe va a liderar la defensa del biodiésel”

Ante este escenario, el ministro de Desarrollo Productivo Gustavo Puccini decidió tomar la iniciativa política. “Estamos liderando un trabajo institucional público-privado para defender la producción de biodiésel. Si Europa avanza con esta medida, nos pega en el corazón productivo porque el cien por ciento de lo que exporta Argentina sale de Santa Fe”, explicó a Ecos365.

El ministerio creó un grupo de trabajo técnico que recopilará información económica, científica y jurídica para elaborar un dossier que respalde la posición argentina.

Ese documento será elevado a Cancillería para fortalecer la defensa del país ante la Unión Europea y eventualmente ante la Organización Mundial del Comercio.

“Vamos a juntar datos del sector público y del sector privado. Las bolsas de comercio, las cámaras empresarias y las empresas van a aportar información para demostrar que esta medida es arbitraria”, explicó Puccini.

Expoagro y la ofensiva regional

La estrategia no se limitará a Santa Fe. Puccini adelantó que durante Expoagro se realizará una reunión de la Región Centro con los ministros productivos de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. El objetivo es construir una posición común frente a Europa.

“Queremos que los gobernadores tengan un documento técnico sólido para defender al biodiésel argentino. Esto no es solo un problema de Santa Fe. También preocupa a Brasil, Paraguay y Estados Unidos”, señaló.

La ofensiva incluirá gestiones diplomáticas con la Unión Europea y contactos con legisladores nacionales y provinciales.

Un país entre oportunidades y conflictos

La paradoja argentina es evidente. Mientras el mundo demanda más energía y commodities, el país todavía enfrenta limitaciones estructurales para aprovechar esas oportunidades.

El gas de Vaca Muerta, por ejemplo, todavía no puede exportarse a gran escala por falta de infraestructura. “Si esta guerra nos hubiera agarrado en 2027 con los proyectos de GNL terminados, sería otra historia”, reconoció el CEO de una petrolera.

Mientras tanto, Santa Fe juega en dos frentes. Por un lado, intenta posicionar a su industria en el boom energético de Vaca Muerta. Por otro, pelea para que Europa no cierre uno de los mercados más importantes para su complejo agroindustrial.

En ese doble movimiento —entre petróleo, soja y geopolítica— se define buena parte del futuro productivo de la provincia.

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