Una nueva propuesta regulatoria impulsada por la Comisión Europea podría afectar seriamente a la industria del biodiesel argentino. Según un informe reciente del Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la medida podría terminar cerrando el principal —y prácticamente único— mercado de exportación para este biocombustible producido en el país.
El eje del conflicto radica en un borrador de reglamento presentado por la Comisión Europea que revisa los criterios utilizados para determinar qué materias primas implican un alto riesgo de “cambio indirecto en el uso del suelo”, conocido como iLUC por sus siglas en inglés. Este concepto se utiliza en la política energética europea para evaluar el impacto ambiental de los biocombustibles producidos a partir de cultivos agrícolas.
En el documento, la Unión Europea incluye a la soja dentro de los cultivos considerados de “alto riesgo iLUC”. Si la normativa se aprueba en los términos actuales, hacia el año 2030 quedaría prohibida la importación de biodiesel producido a partir de soja, lo que afectaría directamente a Argentina, principal proveedor de biodiesel de soja para el bloque europeo.
De acuerdo con el análisis de la BCR, esta decisión se basa en criterios cuya base científica es cuestionada por especialistas del sector. Uno de los puntos más discutidos es que la evaluación considera la expansión de la superficie sembrada con soja a nivel global, aunque la medida terminaría perjudicando especialmente a Argentina, donde el área destinada a este cultivo no ha mostrado aumentos significativos en los últimos años.
La posible restricción llega en un momento particularmente delicado para el sector. Durante 2025, las exportaciones de biodiesel argentino registraron los niveles más bajos desde la creación de esta industria, lo que refleja un escenario complejo para los productores y empresas vinculadas a esta cadena productiva. Santa Fe, la provincia donde se concentra la totalidad de las terminales exportadoras de biodiesel del país, también mostró su preocupación ante la posición adoptada por la UE.
Además del impacto directo en el comercio exterior, el informe advierte que la medida también podría afectar al aceite de soja argentino, materia prima clave para la producción de biodiesel. Esto generaría consecuencias en toda la cadena agroindustrial, que tiene en el complejo sojero uno de los pilares de las exportaciones nacionales.
En este contexto, el sector agroindustrial argentino observa con preocupación la evolución del debate regulatorio en Europa, ya que la aprobación definitiva de la normativa podría redefinir el futuro del biodiesel nacional y limitar fuertemente su acceso a los mercados internacionales.

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