La industria argentina levantó la voz. En medio de la transformación del modelo económico, la apertura importadora y las dificultades que todavía atraviesan muchas empresas, la Unión Industrial Argentina (UIA) puso sobre la mesa sus reclamos y exigió un lugar central para el sector productivo en la recuperación de la economía.
El mensaje fue directo. Durante el acto por el Día de la Industria, el presidente de la entidad, Martín Rappallini, pidió dejar atrás “las descalificaciones y agresiones hacia quienes producen” y reclamó que el respeto sea parte de la convivencia democrática.
“Esto es la economía real”, sostuvo el dirigente, quien cuestionó que la evolución económica sea analizada únicamente a través de indicadores como la inflación.
La advertencia de la UIA
Uno de los principales ejes del discurso fue la apertura de la economía y el desafío que implica para las empresas argentinas competir con productos provenientes del exterior.
Rappallini reconoció el proceso de estabilización, pero advirtió que la industria necesita un período de transición para recuperar actividad y adaptarse a una competencia internacional cada vez más intensa.
“La industria le está poniendo el hombro a la estabilización”, planteó.
En ese escenario, la UIA pidió construir un “puente” que permita atravesar esta etapa sin que el costo recaiga sobre las empresas, el empleo y la capacidad productiva.
La entidad presentó así un programa de siete ejes destinado a recuperar la actividad industrial.
Más actividad y crédito
El primer reclamo apunta directamente a la recuperación de la producción y al acceso al financiamiento.
La UIA advierte que cuando la actividad cae también se resienten el empleo, el consumo y la supervivencia de las empresas. Por eso, considera indispensable recuperar el crédito para volver a poner en marcha el circuito productivo.
Bajar el “costo argentino”
La presión fiscal volvió a aparecer como uno de los principales obstáculos.
Rappallini cuestionó el nivel de carga tributaria y sostuvo que la Argentina llegó a tener una presión fiscal del 56%. Frente a este escenario, la UIA propuso un Pacto Fiscal Industrial Federal que establezca una reducción gradual de los impuestos que pesan sobre la producción.
El objetivo: producir en Argentina con costos que permitan competir.
El reclamo contra la competencia desleal
La apertura comercial también encendió una luz amarilla.
Desde la UIA remarcaron que no existe una verdadera competencia cuando las empresas argentinas deben cumplir con todas las reglas mientras compiten contra productos provenientes de economías que subsidian su producción o utilizan prácticas de dumping.
A esto se suma otro enemigo señalado por la entidad: el contrabando.
La advertencia es clara: abrir la economía sin mecanismos para evitar prácticas desleales puede terminar golpeando la capacidad productiva local.
Tarifas, rutas y energía: el otro frente que preocupa a las empresas
La infraestructura y los costos energéticos ocuparon otro lugar destacado en el reclamo.
La UIA pidió garantizar el abastecimiento, mejorar la infraestructura y lograr precios competitivos de energía en todo el territorio nacional.
El planteo cobra especial importancia para las pymes, que durante el invierno enfrentaron fuertes aumentos tarifarios.
La entidad reclamó además algún mecanismo de acompañamiento financiero para amortiguar ese impacto y evitar que empresas queden al borde de tener que frenar su actividad.
Deudas, embargos y juicios: la lista de reclamos no termina
El quinto eje está vinculado con la situación financiera de las empresas.
La UIA reclamó refinanciar deudas, suspender embargos y acelerar la devolución de saldos a favor. La intención es darle oxígeno a compañías que atraviesan dificultades de liquidez.
A esto se suman los problemas de infraestructura —desde rutas hasta energía— y los costos derivados de la logística.
Finalmente, Rappallini volvió a poner sobre la mesa una demanda histórica del sector empresario: limitar el impacto de los juicios laborales para evitar que se conviertan en un freno a la inversión y a la generación de empleo.
El mensaje político detrás del reclamo
El discurso de la UIA combinó respaldo al proceso de estabilización con una fuerte advertencia.
La entidad no cuestiona solamente el rumbo macroeconómico: reclama que la estabilización tenga un correlato en la economía real.
Para los industriales, bajar la inflación no alcanza si las fábricas pierden competitividad, si las pymes no consiguen financiamiento o si los costos internos hacen imposible competir con bienes importados.
“La industria tiene que formar parte del desarrollo argentino”, fue la definición con la que Rappallini cerró su intervención.
El planteo deja una señal al Gobierno: la industria acepta el desafío de competir, pero reclama condiciones para sobrevivir, invertir y volver a crecer.
Una pelea por el futuro productivo
El debate que plantea la UIA excede a las fábricas. Detrás de cada empresa, sostuvo Rappallini, existe una red de proveedores, científicos, universidades y trabajadores que acumula conocimiento y capacidades durante años.
Por eso, el reclamo central de los industriales puede resumirse en una frase: la apertura y la estabilidad no deberían significar la pérdida de capacidad productiva.
Ahora, la pelota queda del lado del Gobierno.
La pregunta es si las medidas reclamadas por la UIA conseguirán convertirse en políticas concretas o si la industria deberá atravesar sola el costo de la transición hacia el nuevo modelo económico.

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