Un equipo de arqueólogos descubrió que los antiguos romanos utilizaban excrementos humanos para tratar enfermedades comunes, según un estudio publicado en el Journal of Archaeological Science. El hallazgo se realizó en un frasco de vidrio romano encontrado en la ciudad de Pérgamo, en Turquía, que data de hace unos 1.900 años.

El frasco contenía copos marrones que resultaron ser heces humanas, junto con tomillo, que podría haber sido utilizado para enmascarar el olor. Los investigadores creen que las heces humanas podrían haber sido utilizadas para tratar infecciones o inflamaciones.

     

"Los tratamientos farmacológicos basados en heces están ampliamente atestiguados en los textos médicos grecorromanos", dijo el Dr. Cenker Atila, autor principal del estudio. "Sin embargo, hasta ahora no existe ninguna evidencia química directa que respalde su aplicación práctica".

El descubrimiento es significativo, ya que confirma que los antiguos romanos realmente utilizaban excrementos humanos en la medicina, a pesar de que se hablaba de ello con eufemismos o cautela. El famoso médico Galeno de Pérgamo, que vivió en la ciudad, había mencionado los beneficios de las heces en la medicina.

Los investigadores esperan examinar otros frascos y artefactos para ver si pueden hacer más descubrimientos sobre la medicina antigua. "Nuestra investigación sobre este tema está en curso", dijo el Dr. Atila. "Esperamos obtener resultados más convincentes e interesantes en el futuro".