Un joven santafesino de 33 años falleció en Colombia el pasado 10 de febrero tras intoxicarse por haber ingerido una fruta silvestre en la profundidad de la selva amazónica, según la escasa información que trascendió del caso. El muchacho, oriundo de Progreso, departamento Las Colonias, se llamaba Lautaro David Gorosito y hacía cinco años había emprendido un viaje como mochilero por Sudamérica para finalmente radicarse en Orito, una localidad colombiana cercana al límite con Ecuador.
Lautaro perdió la vida en circunstancias que serían materia de investigación, aunque los primeros indicios apuntan a una intoxicación fatal. Según el relato de su hermana Danila al portal INFO Mercury, Lautaro falleció en una zona selvática entre Ecuador y Colombia. El portal agrega que el joven estaba junto a su novia y algunos amigos visitando una cascada y en el recorrido habrían consumido una semilla de un fruto exótico que provocó una intoxicación inmediata y las muertes del joven argentino y de otro colombiano nativo de esa zona.
Al parecer, Lautaro integraba el campamento de una comunidad liderada por un jefe espiritual indígena del pueblo Cofán, que habita al noroccidente de la Amazonía, en la frontera entre Colombia y Ecuador. De ahí que el joven fue despedido en las redes sociales de “la familia Yagé Oso Cofán”, dedicada a difundir “toda la información concerniente al Chamán Cofán Taita Óscar Giovanny Queta y su sagrada medicina Yagé”.
Yagé o ayahuasca es una bebida originaria utilizada, al menos antes de su expansión a centros urbanos, en la medicina de pueblos indígenas de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela. El consumo de la ayahuasca genera efectos alucinógenos a causa de la presencia del componente psicoactivo primario dimetiltriptamina (DMT), natural de plantas como Psychotria viridis, Diplopterys cabrerana y otras.
Ayer, 10 de febrero de 2026, la familia Yagé Oso Cofán despidió con profundo amor a Lautaro David Gorosito: “Tu luz vivirá en cada recuerdo, en cada sonrisa y en cada canto que compartimos. Gracias por tu amor, por tu presencia y por la huella sagrada que dejaste en nuestras vidas. Elevamos nuestras oraciones por tu eterno descanso y pedimos al Gran Espíritu y a Dios que envuelvan con paz, fortaleza y consuelo a su familia y a todos sus seres queridos. Hoy no es un adiós, es un hasta siempre en el corazón”.
En redes y portales de esa zona colombiana, la familia de Lautaro no halló información que eche luz sobre la tragedia, pero sostuvieron que la Justicia colombiana mantiene abierta una investigación al tratarse de una muerte no natural. El cuerpo de Lautaro permanece en una bóveda alquilada en Orito, a la espera de los resultados finales de la autopsia y la autorización de la Fiscalía para proceder con la cremación.



