La violencia en Brasil parece lejos de terminar. El número de policías abatidos en Rio Janeiro en los últimos ocho días subió a 12, tras el crimen este viernes de un uniformado que participaba en un operativo antidrogas en una favela. La noticia llega enmarcada en un estudio que asegura que en el país vecino se registran 5,5 muertes violentas a cada hora.
Los ataques contra policías que conmovieron a Brasil en la última semana no paran: en el último episodio, ocurrido este viernes, un grupo de desconocidos disparó desde otra barriada pobre contra policías que pasaban en moto por una importante vía en la zona norte de la ciudad aunque afortunadamente esta vez no se registraron víctimas.
El elevado número de uniformados muertos, que llega a 32 en lo que va del año, llevó al legislativo regional a abrir una investigación sobre los ataques, pero la secretaría de Seguridad Pública negó que se trate de una campaña deliberada de organizaciones criminales contra los uniformados.
Según fuentes de los servicios de inteligencia de la policía de Río de Janeiro no identificadas y citadas hoy por el diario Jornal do Brasil, el Comando Vermelho, una de las mayores organizaciones criminales del país y con control sobre numerosas favelas en la ciudad, habría ordenado el asesinato de hasta 150 policías.
La versión, sin embargo, no fue confirmada ni por la dirección de la Policía Militar ni por la secretaría de Seguridad Pública.
De los doce policías muertos desde el jueves de la semana pasada, cinco estaban en servicio, cuatro ya habían concluido su jornada y regresaban a casa y tres estaban de descanso y vestidos de civil.
Estadísticas que estremecen
Brasil registra un promedio de 5,5 muertes violentas por hora, según el Tercer Informe Nacional sobre Derechos Humanos, divulgado por la Universidad de Sao Paulo (USP, pública).
El informe de 581 páginas, con datos de 2004, concluyó que "la ineficacia del Estado alimenta el crimen, la violencia y la inseguridad de la población", que termina arremetiendo contra el gobierno".
En 2004 murieron por agresiones en Brasil 48.374 personas, para un promedio de 27,11 muertes violentas por cada 100 mil habitantes. De las personas muertas por causas violentas, 18.599 eran jóvenes entre 15 y 24 años, población que tiene un promedio de 51,68 víctimas mortales por cada 100 mil habitantes.
El estudio también concluyó que los organismos oficiales no supervisan ni evalúan los resultados de las políticas de protección y promoción de los derechos humanos, y que faltan recursos económicos y técnicos. Fallas en los sistemas policial, judiciario y penitenciario, y la participación de autoridades en violaciones a los derechos humanos, fueron otros de los aspectos denunciados en el informe.
Entre 2002 y 2005 murieron a manos de agentes policiales 6.979 personas en los estados de Sao Paulo y Río de Janeiro, el primero y el tercer más poblados del país.
En los estados de Río de Janeiro, Sao Paulo y Minas Gerais, los tres más poblados, se registraron entre 2004 y 2005 un total de 214 denuncias por tortura practicada por miembros de organismos oficiales de seguridad.
La Secretaría Especial de Derechos Humanos, vinculada a la Presidencia, recibió entre 2003 y 2006 un total de 13.763 denuncias telefónicas por delitos de abuso y explotación sexual de niños y adolescentes.


