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Internas y chicanas desde los altoparlantes; ¿leña al fuego en Dreyfus?

Testigos del conflicto en la cerealera afirmaron que hubo cargadas hacia los transportistas varados en el puerto General Lagos que desataron la protesta y el incendio. “Se desmadró todo, fue una locura”, dijo un delegado de los aceiteros. Denuncias contra la empresa

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Además de “agitadores” y “encapuchados” presentes en el incendio en la planta de Dreyfus en General Lagos -como señaló el jefe de la Policía de Rosario-, testigos afirmaron que la furia se desató a partir de bromas pesadas y chicanas contra los camioneros varados en ese puerto emitidas desde altoparlantes de la firma.

Eso fue al menos lo que declararon algunos de los involucrados en la violenta protesta en sede judicial y policial, según informó el periodista de Radio 2, Hernán Funes. La provocación habría derivado en la quema de autos, de oficinas, corridas e incluso disparos.

Sin embargo, el delegado de los aceiteros negó esa situación, responsabilizó por el descontrol a los camioneros y también a la empresa por convocar más camiones de los que pueden descargar. Desde la firma, reconocieron que algo se pudo haber dicho desde los altoparlantes pero no como provocación sino por una reacción cuando el ataque se inició. Las voces después del fuego.

“No hubo ningún enfrentamiento”

Javier Spinelli, delegado en Dreyfus del Sindicato de los empleados aceiteros de Rosario, aseguró al programa La primera de la tarde (Radio 2) que “los responsables del incendio fueron los camioneros” y negó incitación de su sector, que en paralelo se encuentra en conflicto con la empresa y en medio de una conciliación obligatoria.

“Yo estuve en la planta y no hubo ningún enfrentamiento. Estábamos trabajando normalmente. El problema es la demora en la descarga de los camiones porque la empresa da más cupos y excede la capacidad”, dijo Spinelli y graficó: “Ayer había entre 1.000 y 1.500 camiones, lo que sobrepasa la descarga en la planta”.

Esa situación, dijo el delegado de los aceiteros, genera demoras de un día o más para que los transportistas puedan dejar su carga de cereal en el puerto de General Lagos.

“Queda un remanente de 400 ó 500 camiones que esperan, pierden la calma y pasa lo que pasa”, dijo y agregó: “Este tema lo venimos denunciando hace mucho tiempo”.

Sobre los incidentes en sí, negó que los aceiteros se hayan burlado de los camioneros y aseguró que “en todo momento salimos a conciliar con ellos”. No habló de encapuchados pero sí dijo haber visto “dos muchachos con remeras en la cabeza”.

“Hubo tiros sí, había 300 ó 400 personas corriendo y se desmadró todo; era una locura. Después los camioneros hicieron lo que hicieron”, cerró.

“Alguien trato de poner calma y no sé qué dijo”

Distinta fue la descripción del escenario en la planta cerealera ubicada al sur de Rosario que dio Luis Zubizarreta, gerente de relaciones institucionales de Dreyfus. “Los responsables fueron los violentos que atacaron a la planta y francamente no podemos saber cuál fue el motivo que inició esa acción”, dijo en diálogo con el periodista Sergio Roulier.

Zubizarreta negó chicanas en la previa a los incidentes pero dijo que “pudo haber pasado” que alguien habló por los altoparlantes pero en todo caso se dio “cuando se desató la protesta y hubo una reacción”. Ese empleado, señaló, “trato de poner calma y no sé qué fue lo que dijo”

“De todos modos -señaló el vocero de la firma-, eso no justifica semejante agresividad y vandalismo, prendieron fuego autos y oficinas. Vamos a investigar lo que pasó en detalle”.

En cuanto a las denuncias sobre la utilización de camiones como plantas de silo y las esperas prolongadas de los choferes, respondió: “Tenemos la sensación de que la descarga estaba funcionando de acuerdo al ritmo habitual, la planta tiene una capacidad para 1.200 camiones. Damos un cupo un poco menor por día y ayer teníamos 800, menor a la capacidad total”.

Para Zubizarreta, la permanencia de los camioneros por 12 ó 15 horas en la playa aguardando su turno “es habitual”. Identificó una falla en que “empiezan a llegar al día anterior del cupo y se van juntando; hay un flujo permanente”.

Sobre las comodidades para atravesar esas jornadas, el gerente dijo que “todo es perfectible, siempre podemos mejorar, pero tenemos una infraestructura razonable”.

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