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Joven rosarina en emergencia nacional del Incucai

Luna aguarda un trasplante bipulmonar desde 2013. Tras una complicación, hace una semana fue internada en la Fundación Favaloro y pasó a integrar el grupo prioritario. En diálogo con Rosario3.com, se mostró esperanzada y habló de sus proyectos para este año 

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Se llama Luna Palazzo, tiene 19 años y desde el jueves 5 de febrero entró en emergencia nacional del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) para recibir un trasplante bipulmonar. A los 4 meses de vida le diagnosticaron fibrosis quística. La enfermedad le provocó deterioro pulmonar y desde julio de 2013 entró en lista de espera.

“Sé que el trasplante no va a curarme la enfermedad, pero sí va a mejorar mi calidad de vida. Por eso lo espero con tantas ganas”, dice Luna, en diálogo con Rosario3.com. Desde la Fundación Favaloro, donde se encuentra internada a partir de la semana pasada, explica cómo llegó a esta instancia.

Para sobrellevar el problema respiratorio, la joven utiliza un bipap (una especie de ventilador que satisface las necesidades de los pacientes que requieren oxígeno); pero el jueves 5 de febrero, su cuadro clínico se complicó.

“Ese día se me produjo un neumotórax (presencia de aire en el espacio interpleural) y eso me impidió seguir usando el bipap para poder respirar, entonces me trajeron a la Fundación Favaloro, me colocaron un tubo de drenaje en el pulmón y me dejaron internada”, explica Luna con toda precisión.

Esta situación –la imposibilidad de utilizar el bipap, necesitar asistencia respiratoria y estar internada en terapia intensiva– son las condiciones que el Incucai fija como necesarias para pasar a integrar el grupo de emergencia nacional, con prioridad para recibir el trasplante, si se cuenta con el órgano compatible.

“Ya pasamos dos operativos que luego de los exámenes, no pudieron concretarse por distintas incompatibilidades; pero esperamos que de un momento a otro, tengamos suerte y se pueda hacer la intervención”, dice Mónica Díaz, mamá de la joven, con convicción.

En 2014, Luna empezó Bellas Artes, en la facultad de Humanidades de Rosario (UNR), pero tuvo que dejar “porque en algunas aulas se fuma y no hay ascensores para acceder sin esfuerzo a los salones del piso superior, donde debía cursar determinadas materias”.

Luego comenzó canto y finalmente se inscribió para estudiar, a partir de 2015, Diseño Gráfico, carrera que empezará a cursar en un mes y días.

Mientras Mónica habla por teléfono, Luna agrega información desde la cama. Entonces, su madre le cede el celular. En primera persona cuenta que el próximo 28 de febrero cumplirá 20 años y juega con la posibilidad de que antes de esa fecha pueda recibir los pulmones que tanto está necesitando.

 

 

 

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