Un público multitudinario y transversal llenó estadios y fan fests de los Juegos Sudamericanos. Movilizó las métricas de redes sociales y transmisiones por streaming y TV. Las repercusiones, en promedio, fueron favorables y positivas, tanto adentro como afuera de la provincia. La infraestructura que quedó representa un salto de escala muy difícil de alcanzar de otra forma. Pero lo más relevante podría concluirse así: los JJSS podrían haber sido un evento de gran magnitud que se hizo en la ciudad y resultaron un gran acontecimiento que transcurrió con la ciudad.

Llevará algún tiempo más comprobar si los JJSS fueron la llave de clausura simbólica de la década y media de violencia extrema en Rosario y el inicio de otra etapa, como pensaron Maximiliano Pullaro y Pablo Javkin. La condición para que esa idea haga carne y sea apropiada socialmente es que el statu quo alcanzado en seguridad desde diciembre de 2023 no sufra retrocesos.

JJSS y política

Si la concurrencia se mide en cantidad de QR y la métrica dio cuenta del consumo digital vinculado a los JJSS, más difícil es cuantificar dónde y cuánto acumuló el juego político en torno al acontecimiento. El deporte, con esta escala y nivel de organización, no es inocuo en ningún sentido. Por detrás hay ganadores y perdedores, oportunidades y ventajas, tensiones e ideologías.

La imposibilidad de medir la acumulación no impide discernir que el primer lugar del podio es para Pullaro, responsable político de la decisión de que los Juegos se concretaran y de que tuvieran la escala que hoy se les elogia, principalmente en materia de infraestructura. El gobernador acumula por partida doble, porque a la vez es el responsable de la seguridad, que todavía está lejos de ser la ideal, pero permitió organizar los Juegos sin alteraciones.

Rosario, Rafaela y Santa Fe quedaron dentro del lote de ganadores. Circunstancialmente gobernadas por intendentes del oficialismo provincial, se quedaron con valiosa infraestructura deportiva y de eventos, capturaron protagonismo y tienen la posibilidad de sostener una agenda y una narrativa discursiva que, si saben aprovecharlas, pueden mantenerlos a prudente distancia de la corrosión diaria de las gestiones municipales. Para Pablo Javkin es un incentivo extra a la hora de tomar la decisión de ir por un tercer mandato consecutivo.

Si se hila más fino, Julián Galdeano ganó terreno en el gobierno provincial y en Unidos. El secretario de Vinculación Estratégica ejerció la coordinación general de los Juegos a pedido del gobernador. Sin ser del núcleo duro pullarista y sin expertise en el tema deportivo, llevó a buen puerto un acontecimiento que para el radical marca un hito de su gestión y proyecta a la provincia más allá de sus límites.

Todos juegan, todos ganan

Pullaro dejó señales inconfundibles a la hora de la escenificación política. El protagonismo concedido a los PRO Gisela Scaglia y Federico Angelini, y al Partido Socialista en la figura de su presidente, Joaquín Blanco, como integrante del comité organizador, ratifican que Pullaro no está pensando en transformar a Unidos en una alianza hegemonizada por la UCR, como sugieren algunas voces correligionarias.

Scaglia junto a Pullaro y ex combatientes de Malvinas, en la inauguración de los Juegos Suramericanos.
Scaglia junto a Pullaro y ex combatientes de Malvinas, en la inauguración de los Juegos Suramericanos.

Si se acepta que la reforma constitucional de 2025 y los Juegos Suramericanos fueron los dos grandes hitos simbólicos de este gobierno provincial, en ambos operó la misma lógica. Tras una primera instancia de contención de las partes de Unidos, le siguió la etapa de legitimación político-institucional con otras fuerzas políticas.

En la reforma se plasmó en votaciones robustas, que sumaban el consenso de opositores a la mayoría oficialista. En los Juegos se escenificó en distintos momentos. Desde el tuit elogioso de Romina Diez, jefa política de La Libertad Avanza en Santa Fe, la noche inaugural, hasta el protagonismo del exgobernador Omar Perotti.

El corolario fue la foto de Pullaro, Daniel Scioli (secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de Milei) y Omar Perotti recorriendo el Centro de Alto Rendimiento Deportivo de la ciudad de Santa Fe, donde se desarrollaban las pruebas de atletismo.

Construir volumen político implica concesiones y que todos ganen. Scioli se llevó una foto para su colección como funcionario y exdeportista de elite, pero sobre todo le dio presencia al gobierno libertario y hasta se llevó palabras elogiosas de Pullaro, a pesar de que los actuales ocupantes de la Casa Rosada rechazan el rol del Estado en la promoción y asistencia de deportistas e infraestructura con fondos públicos.

La Libertad Avanza eligió subirse a la fiesta que vivió la ciudad estos 15 días y salir en la foto antes que aferrarse al manual libertario de la primera hora, en el que los Juegos podrían ser catalogados como un acto de “degenerados fiscales”, derroche y tergiversación del rol del Estado, que qué tiene que andar construyendo piletas, estadios multipropósito y velódromos. Ni que hablar de las “Lali de la vida” que se subieron a los escenarios de los fan fests pagados “con la nuestra”.

También fue inteligente el posicionamiento porque, al igual que en Discapacidad, en cuestión de Deportes el gobierno libertario tiene mucho para perder en la discusión pública. Aun así, no pudo contener la notable cantidad de deportistas argentinos que, ante cada micrófono que tuvieron a disposición, señalaron el agravamiento de las condiciones para entrenar y competir.

“Los Juegos fueron una fiesta popular inolvidable y una victoria conceptual y política de los que creemos en el Estado, el deporte, la cultura y lo público. De los que apostamos a estos Juegos como inversión y a la continuidad de políticas de Estado”. El mismo referente de Unidos se envalentona: “Los Juegos fueron una derrota ideológica de los libertarios. Primero, porque la sociedad se los apropió, lo que indica que no legitima la idea de que son un «gasto», y segundo, porque los atletas los criticaron por sus políticas”.

El peronismo fue menos monolítico a la hora de posicionarse sobre los Juegos. El exgobernador Perotti fue el que más les sacó el jugo. Y los aprovechó como una vidriera para volver a asomar la cabeza en un momento en que necesita poner en valor a su grupo para las disputas electorales que se avecinan, frente al resto del peronismo que desconfía de él y sospecha acuerdos subterráneos con el oficialismo.

La lógica de “todos ganan” le fue muy funcional a Perotti, que, más allá de su decisión de ir a buscar su propio protagonismo en un acontecimiento del que fue uno de los mentores, encontró una cuota extra cuando la Casa Gris le ofreció vidriera, lo puso en la foto junto a Pullaro y Scioli y guardó en el cajón las ácidas críticas que salían desde el Ejecutivo en su contra a través de la vocera Virginia Coudannes, pero a las que el gobernador nunca se sumó.

Otro elector del abanico panperonista, Juan Monteverde, adoptó un posicionamiento distinto. Fuentes cercanas al concejal y precandidato a intendente contaron que estuvo entre el público la noche inaugural, como hace cada 20 de junio, y que el resto de las jornadas optó por dedicarse a su agenda cotidiana, “a diferencia del show que los funcionarios de Unidos hicieron de los Juegos”.

En Ciudad Futura consideraron “lamentable el espectáculo de funcionarios de provincia y ciudad mostrándose en redes. Se pasaron, fue obscena la exposición”. Interpretan que marca la distancia que hay entre los funcionarios de la ciudad y la gente. “Hay que imaginar un laburante con todos los padeceres de este tiempo abriendo sus redes y viendo eso”. “Juan tampoco quería naturalizar que está todo bien cuando estamos en una ciudad donde se persigue a los empleados municipales que se sacan foto con él, no se aprueban pedidos de informes por las pautas que le dieron a La Derecha Diario, la oposición está silenciada y no existe el diálogo político. Podrían haber invitado a la oposición para dar un mayor marco institucional, pero no lo hicieron”.

¿Una cosa quita la otra cuando hay deportistas argentinos compitiendo y gran parte de la ciudad disfrutando de los Juegos? La política se juega en todo momento y en todas partes. Por supuesto, las batallas se eligen cuando se puede elegir. El entrevero político que subyace es que la fuerza política que declinó protagonismo y participación quiere gobernar la ciudad el año próximo y en 2029 debería organizar los Juegos Panamericanos Juniors.

Pullaro y Javkin, como organizadores, le sacaron provecho a los Juegos como hace cualquier otro gobierno. Si se pasaron de la raya o no, no es más que alimento para el ida y vuelta político, pero no es lo esencial. Los asistentes a los matchs deportivos y los fan fests no son pullaristas o javkinistas: son rosarinos y gente que piensa, vota y simpatiza de las formas más variadas. Gente corriente que disfrutó de un acontecimiento deportivo, cultural y social único, de acceso libre y gratuito.

Probablemente la dirigencia del peronismo de Rosario se haya perdido la oportunidad de ser parte de esa celebración transversal, ajena a las pertenencias partidarias y las simpatías políticas. Se podría extrapolar al caso Malvinas: ¿que sea Milei el que proponga endurecer sanciones a las petroleras que operen en Malvinas vuelve invotable la ley para la oposición?

Martín Lucero, el dirigente de los docentes privados de Rosario, muy cercano a Ciudad Futura e implacable crítico del gobierno santafesino, fue el que, quizás haciéndose eco de la incomodidad de sectores de la oposición con un acontecimiento que no había forma de que el oficialismo no capitalizara, escribió en redes un extenso posteo que al final propone: “Cosas para marcar distancia con un gobierno hay miles. También en los Juegos. Pero hay lugares y momentos oportunos si es necesario. No es ahora. Los protagonistas son nuestros deportistas, la mayoría de los cuales vive y la pelea como nosotros todos los días. Banquemos a nuestra gente. Oponerse por oponerse no es un deporte”.