El helicóptero gira sus aspas sobre la geografía santafesina sin descanso. El gobernador Maximiliano Pullaro viaja a bordo. Es un político nato y, por lo tanto, el termómetro no lo intimida. La nave sube y baja, pueblo por pueblo, ciudad por ciudad. Enero de 2026 es un mes caliente en temperaturas, pero frío para la política. Hay terreno y tiempo despejados para recorrer obra pública, colonias de verano y carnavales. También fiestas populares, que en ocasiones suponen exponerse en contextos menos controlados para las figuras políticas.

Este fin de semana el helicóptero cruzó la frontera interprovincial y aterrizó en Cosquín. Pullaro viajó para acompañar la puesta que cada año hace el Ministerio de Cultura en el escenario Próspero Molina. Cosquín juega en ligas mayores y además es una vidriera identificada con el interior del país, el territorio sobre el que orbita la narrativa de Provincias Unidas.

Pullaro tenía previstas dos actividades por fuera del festival: acompañar la promoción rodante de los Juegos Sudamericanos y reunirse con su par cordobés, Martín Llaryora, socio geográfico y cofundador de Provincias Unidas.

Desde que el entrerriano Rogelio Frigerio se acercó al gobierno de Javier Milei, acosado por la necesidad de pagar sueldos y aguinaldos, la Región Centro bajó un cambio en relación con una primera etapa caracterizada por fuertes pronunciamientos políticos respecto del trato del gobierno central a las provincias.

Pullaro y Llaryora siguieron su camino. Con vaivenes y según las circunstancias, mantienen un tono confrontativo, pero no de ruptura, respecto del gobierno nacional. El santafesino ejercita un lenguaje algo más filoso que el cordobés. Quizás porque es el menos necesitado y, por tanto, el menos condicionado a la hora de alzar la voz. Ninguno de los dos rompe.

Pullaro está súper enfocado en la gestión provincial, aunque sigue moviendo hilos y jugando en la escena nacional (el bloque Provincias Unidas en Diputados, la presidencia de la UCR nacional y la activa participación en las conversaciones de los gobernadores). Llaryora amaga con dar un paso al frente en la carrera presidencial para 2027.

Si Llaryora se lanzara, ¿Pullaro y los gobernadores de Provincias Unidas lo acompañarían?—, preguntó Rosario3 a un radical santafesino.

—La pregunta es al revés. ¿De quién quiere ser el candidato Llaryora? ¿De Provincias Unidas o del peronismo?

La respuesta interpreta los gestos que Llaryora y su entorno le vienen haciendo al resto del peronismo. El cordobés ausculta si hay una oportunidad real de ser el mascarón de proa de un reseteo peronista sin liderazgo kirchnerista, pero con el kirchnerismo —o parte de él— adentro.

La hora de Salud

A su regreso de Cosquín, una prioridad de Pullaro es meterse de lleno en Salud. Es un área sobre la que se adoptaron algunas medidas iniciales que produjeron un ahorro grueso en la compra de medicamentos y luego quedó relegada de la primera línea de atención por Seguridad y Educación.

El gobernador se involucrará en persona, como hizo en esos dos ministerios, bajo las premisas de ahorro, eficacia y eficiencia. Puede que las tres palabras no signifiquen lo mismo para todos. De lo que no hay dudas es de que, en este caso, irán en la línea que Pullaro usó en aquellas dos áreas: cómo se gasta, en qué, a quién se le compra y qué se recupera. Niveles de ausentismo, prestaciones y posibles refuncionalizaciones.

El involucramiento del gobernador, aclaran en el Ejecutivo, en ningún modo pone en duda a la ministra Silvia Ciancio. Por el contrario, la médica radical conserva una buena valoración. Pullaro le reconoce que estos dos años “se las arregló sola en un contexto de crecimiento de la demanda para la salud pública y asumiendo costosos programas de salud que el gobierno nacional abandonó de un día para el otro, sin transferencia de recursos y sin explicación”.

Inicio de temporada

Por primera vez, la actividad legislativa arrancará fuerte en febrero. La Constitución reformada estableció un temprano 15 de febrero como fecha de apertura del período ordinario. Ese día Pullaro dará a las cámaras el discurso que antes era el lejano 1.º de mayo.

La primera gran meta legislativa es la reforma a la ley orgánica de municipalidades. Es la columna vertebral que ordena la vida institucional de las comunas y municipios. Ahora convivirá con la potestad constitucional de la autonomía.

Esa ley deberá ser muy puntillosa desde el punto de vista técnico para contemplar la realidad de comunidades muy distintas entre sí. Comprende también el diseño político institucional de aquellas municipalidades que no opten por redactar su carta orgánica autónoma.

Esa norma es un primer escalón, sobre el que el paso siguiente será la ley electoral, otro mandato de la Constitución. La Legislatura se encamina a sintetizar en un solo texto todas las leyes y decretos que refieren a los procesos electorales y a la vida de los partidos políticos. Definirá aspectos centrales de la gobernabilidad futura y de la participación política. Así de relevante será esa ley. ¿Cuánto de las actuales reglas de juego se modificarán? ¿Cambios a la medida del oficialismo de turno? ¿O se priorizará la búsqueda de volumen político, sumando sectores opositores a los votos positivos?

El peronismo

Una parte significativa del peronismo está convencida de que la última pregunta tiene respuesta. Son los que apuestan a que el perottismo volverá a cortarse solo y será funcional a los planes de Unidos, como cuando en 2024 ayudó a habilitar la reforma de la Constitución. La difusión de que el bloque de diputados del exgobernador tiene un proyecto de reforma electoral (aunque no se oficializó) reafirma la sospecha: proyecto propio para negociar por cuenta propia.

La futura ley electoral es muy trascendente para el peronismo. Definirá las condiciones en las que deberá pelear por regresar al poder y, en caso de no lograrlo, el espacio al que puede aspirar como oposición. Por eso habrá mucha energía puesta en la reforma política.

El problema entre el peronismo y el exgobernador va más allá de esa ley. El perottismo no quiere dar las discusiones adentro del partido: ni el posicionamiento ante las leyes y políticas del oficialismo ni la estrategia partidaria de largo plazo. “No tiene sentido con el actual esquema de conducción”, dicen sus voceros.

Algunos sectores del PJ comprenden “la necesidad del exgobernador” de acompañar a Pullaro y le ofrecen que lo haga —una libertad que en algún momento también ejercieron o podrían ejercer otros sectores del partido—, pero siendo parte de una estrategia general que conduzca a la unidad en 2027 para disputar la Gobernación.

Perotti quizás planea dar una difícil pelea por recuperar la Gobernación, aunque la mira parece puesta en un objetivo más accesible, como es el Senado nacional, al que se puede acceder aun perdiendo. Santa Fe es una de las ocho provincias que en 2027 elegirá todo: desde concejales, pasando por intendente y gobernador, hasta representantes para el Senado de la Nación. Es decir, una grilla de cargos electivos muy amplia que da la chance de contener a todos.

En el peronismo hay quienes razonan: “Le podemos guardar el casillero de senador nacional, pero que juegue dentro de la estrategia para la unidad”. Faltaría ver si la oferta tiene el respaldo de todo el partido. Y si a Perotti le tienta. Porque, devaluado después de una gestión de gobierno que lo llevó a entregarle la banda y el bastón a un gobernador de otro signo político, se supone que conserva una proyección electoral que, salvo Marcelo Lewandowski en 2023, ningún otro peronista podría acreditar. Eso explica por qué unos apuntan a la estrategia de unidad y el rafaelino a la individual.

Pese a las diferencias y heridas aún sangrantes, quienes pregonan la unidad están mirando un hipotético escenario electoral de tercios como oportunidad para dar el batacazo en 2027. Como fue la elección de concejales en Rosario, donde la alianza encabezada por Ciudad Futura y el peronismo se impuso a La Libertad Avanza y Unidos gracias a la división del mayoritario voto no peronista. Desde ese punto de vista, la apuesta a la “unidad hasta que duela” es la condición inicial y elemental para permitirse soñar con regresar al gobierno de Santa Fe, siempre y cuando se le presente la oportunidad. Si eso ocurre, los estará esperando Pullaro.