El cáncer de ovario suele ser definido como una enfermedad “silenciosa”, aunque para la médica ginecóloga oncóloga Alejandra Bartoli, parte del equipo del Centro Médico Proar, esa descripción merece una aclaración. “Se la considera una enfermedad silenciosa porque los síntomas generalmente distraen hacia estudiar otros lugares”, explicó en diálogo con Rosario3.
Entre ellos mencionó trastornos digestivos, cambios en el ritmo evacuatorio, distensión o dolores abdominales persistentes que muchas veces son atribuidos al aparato digestivo cuando en realidad tienen origen pelviano. Además, añadió: “Se trata de una enfermedad de mujeres en edad menopáusica, no es tan común en mujeres premenopáusicas”.
En ese sentido, la especialista insistió en la importancia de no postergar los controles ginecológicos. “El control ginecológico anual debe ser tenido por toda mujer”, remarcó, especialmente cuando existen antecedentes familiares de tumores ováricos o mamarios. Según indicó, esos antecedentes pueden representar un mayor riesgo y deben ser informados al ginecólogo para ajustar el seguimiento y la vigilancia.
Actualización en diagnóstico, tratamiento y preservación de la fertilidad
Bartoli también señaló que recibir un diagnóstico de cáncer de ovario suele generar un fuerte impacto emocional debido a la asociación inmediata con un mal pronóstico. Sin embargo, aseguró que esa idea quedó desactualizada frente a los avances médicos de las últimas décadas. “Las técnicas de diagnóstico y tratamiento han cambiado en forma absolutamente espectacular”, sostuvo, y agregó que hoy existen mejores herramientas tanto para identificar la enfermedad como para tratarla, con beneficios concretos en la calidad y el tiempo de vida de las pacientes.
Uno de los puntos centrales de la consulta actual tiene que ver con la fertilidad. La especialista explicó que no todos los tumores ováricos son iguales y que existen determinados tipos que permiten tratamientos conservadores. “Hay un grupo de tumores que se llaman Borderline que generalmente permiten cirugías conservadoras”, indicó. En esos casos, puede preservarse una parte del ovario o incluso conservar uno completo, manteniendo así la capacidad reproductiva. Lo mismo sucede con ciertos tumores germinales, donde el tratamiento suele enfocarse solamente sobre el ovario afectado.
No obstante, Bartoli aclaró que también existen cuadros más agresivos o invasivos en los que preservar la fertilidad resulta más complejo. Frente a esos escenarios, entran en juego otras estrategias médicas. “Hay distintas formas de preservar la capacidad fértil de la mujer”, señaló. Además de conservar útero y ovario, actualmente pueden utilizarse técnicas de fertilización in vitro, preservación de embriones, congelamiento de ovocitos o incluso conservación de tejido ovárico para un eventual reimplante posterior.
De acuerdo con la especialista, los avances en medicina reproductiva permiten ofrecer alternativas concretas a muchas pacientes jóvenes. “No siempre implica la pérdida de posibilidad de ser madre”, enfatizó. Incluso detalló que el autotrasplante de tejido ovárico puede lograr recuperación de la función ovárica en alrededor del 70% de los casos seleccionados, mientras que distintas técnicas reproductivas muestran tasas de embarazo de entre el 30 y el 50%.
Mitos y verdades en torno al cáncer de ovario
La médica también brindó información clara en torno a algunos mitos frecuentes sobre esta enfermedad. “Es un mito que el cáncer no duele”, afirmó, y explicó que un dolor pelviano persistente o abdominal sin causa aparente siempre merece ser estudiado. También desmintió la creencia de que, si una madre tuvo cáncer de ovario, necesariamente su hija lo desarrollará. “La mayoría de los tumores ováricos son esporádicos, no hereditarios”, aclaró, aunque advirtió que sí existe un grupo reducido de pacientes con mutaciones genéticas de alto riesgo, como las mutaciones BRCA.
Finalmente, Bartoli destacó que el abordaje multidisciplinario es hoy uno de los pilares fundamentales para el tratamiento. Cirujanos especializados en oncología pelviana, oncólogos, patólogos y psicólogos trabajan de manera conjunta para evaluar cada caso de forma personalizada, tal como sucede en Proar. “Preservar la capacidad fértil en una paciente con un tumor de ovario es una estrategia oncológicamente segura y posible en pacientes correctamente seleccionadas”, concluyó.
El Centro Médico PROAR se encuentra en Güemes 2349. Para más información, cuentan con su sitio web oficial (proar.com.ar), redes sociales (Instagram @centromedicoproar y @donarvidarosario y Facebook @proarcentromedico) y WhatsApp (341 329 1299).



