a primavera comenzó con una marcada disparidad en las reservas de humedad de los suelos de la región núcleo. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR-GEA), el 70% del área se encuentra entre condiciones de escasez hídrica y sequía, con una situación especialmente comprometida hacia el centro y oeste de la región.
Las últimas lluvias del invierno no fueron suficientes para revertir el déficit. Mientras el noreste bonaerense recibió los mayores acumulados, sectores del noroeste regional registraron precipitaciones muy inferiores a los valores históricos.
Un invierno con lluvias muy desparejas
Entre junio y agosto, el promedio histórico de precipitaciones para la región se ubica entre 50 y 150 milímetros. Sin embargo, durante este año los mayores registros se concentraron en el noreste bonaerense.
Ramallo acumuló 160 milímetros, siendo la única estación relevada que alcanzó la media histórica. También se destacaron Baradero y Pergamino, ambos con 129 milímetros.
En el extremo opuesto, la situación fue mucho más ajustada en el oeste. Noetinger y Pozo del Molle recibieron apenas 12 milímetros durante el trimestre frío, mientras que Carlos Pellegrini acumuló 25 milímetros.
Esta diferencia en las precipitaciones ya se refleja directamente en las reservas de los perfiles.
El trigo entra en la etapa decisiva con falta de agua
La situación del trigo comienza a ser más sensible porque el cultivo está ingresando en una etapa determinante para la definición del rendimiento.
De acuerdo con el relevamiento de BCR-GEA, cerca del 20% del área ya presenta la hoja bandera expandida, mientras que otro 1% se encuentra en espiga embuchada. En este momento, el estrés hídrico puede afectar progresivamente el número y el peso de los granos.
El deterioro de las condiciones también se refleja en la evaluación de los lotes. Los cuadros considerados excelentes retrocedieron siete puntos porcentuales y pasaron a engrosar el grupo de condición buena, que actualmente representa el 30% del área.
Además, unas 160.000 hectáreas permanecen en condición regular.
La situación presenta fuertes diferencias dentro de la región. En María Susana, por ejemplo, conviven lotes que ya muestran pérdidas de rendimiento con otros que conservan buenas perspectivas gracias al nivel tecnológico aplicado.
En San Gregorio, en tanto, la falta de agua se combinó con las heladas y provocó pérdida de área foliar. Según los técnicos relevados por la BCR, el potencial de rendimiento podría continuar disminuyendo si las lluvias no aparecen.
El maíz avanza, pero la falta de humedad empieza a poner un freno
La siembra de maíz alcanzó el 55% del área intencionada, luego de avanzar 15 puntos porcentuales durante la última semana.
Sin embargo, el ritmo de implantación comienza a mostrar diferencias importantes entre zonas. En el oeste, la escasa humedad superficial está dificultando el trabajo de las sembradoras.
En Corral de Bustos y alrededores todavía resta implantar cerca del 60% del área prevista, pero la falta de humedad en la cama de siembra limita las labores.
En Carlos Pellegrini también quedan lotes pendientes, aunque allí una lluvia de entre 10 y 15 milímetros sería suficiente para permitir completar la implantación en algunos sectores.
El este de la región presenta una situación diferente: las mejores condiciones de humedad permiten que las labores continúen con mayor normalidad. En Bigand, la siembra está prácticamente finalizada, mientras que en San Gregorio las últimas precipitaciones permitieron mantener el avance.
La ventana de siembra todavía permite esperar, pero el calendario empieza a pesar
Según el relevamiento, existe margen para esperar lluvias hasta aproximadamente el 20 de octubre. Sin embargo, prolongar demasiado la implantación podría desplazar el período crítico del cultivo hacia fines de diciembre o comienzos de enero.
Por eso, la disponibilidad de humedad durante las próximas semanas será determinante para definir el ritmo de avance de la siembra en las zonas más secas.
La soja se prepara para la campaña y aparece otro foco de atención
Aunque todavía falta cerca de un mes para el inicio de la siembra de soja de primera, prevista para mediados de octubre, ya comenzaron los análisis de calidad de semillas.
Los primeros resultados muestran diferencias entre localidades. En Bigand se detectaron muestras con valores muy variables de poder germinativo, desde materiales de menor calidad hasta otros con resultados excelentes. Las semillas tratadas con fungicidas curasemillas presentaron poderes germinativos de entre 80% y 94%.
En Corral de Bustos, los valores se ubican alrededor del 85%, por debajo del nivel que suele registrarse en campañas favorables, cuando pueden superar el 95%.
En contraste, los relevamientos realizados en Carlos Pellegrini y María Susana muestran hasta el momento buenos resultados y no evidencian problemas significativos de calidad.
Las lluvias de octubre aparecen como la principal expectativa
El pronóstico para los próximos días contempla el ingreso de un sistema frontal durante la mañana del domingo 27, con posibilidad de chaparrones y tormentas aisladas. El sistema dejaría de afectar la región durante la madrugada del martes 29.
Sin embargo, el informe climático de la BCR-GEA señala que las lluvias más significativas podrían llegar durante octubre, asociadas a una mayor influencia del calentamiento del Pacífico Ecuatorial Central sobre las precipitaciones del centro del país.
Para el corto plazo, las necesidades de agua son importantes: el informe estima que durante los próximos quince días se requieren entre 80 y 120 milímetros en el centro y oeste de la zona GEA para recomponer las reservas, mientras que en el sudeste las necesidades se ubican entre 40 y 80 milímetros.
Con el trigo entrando en su período crítico y la siembra de maíz todavía en marcha, el comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas será clave para determinar cuánto del potencial productivo de la región núcleo podrá sostenerse.

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