En una jornada cargada de tensión financiera y política, el mercado argentino espera este jueves el vencimiento de contratos de dólar futuro, una rueda que puede marcar un punto de inflexión. El martes, el Gobierno renovó solo $9 billones sobre vencimientos por $11,8 billones en la licitación de deuda, liberando $2,8 billones que ya están generando efectos en cadena sobre las tasas y el dólar.
Desde la city, operadores advierten que el esquema de control de liquidez se rompió tras la eliminación de las LEFI del BCRA, y que ahora el mercado opera sin DT.
La tasa TAMAR para grandes depósitos escaló al 45,3% anual, mientras que los plazos fijos tradicionales ya pagan entre 37% y 45%, muy por encima de la inflación esperada. Aun así, muchos inversores eligen cubrirse en el dólar, que sigue batiendo récords: el oficial subió a $1.325,63, el mayorista alcanzó los $1.315, el MEP se ubicó en $1.316,50 y el contado con liqui en $1.314,07. El dólar blue en Rosario se mantuvo en $1.340.
La presión sobre el tipo de cambio es mayor, además, por el contexto internacional. La economía de EE.UU. crece al 3% anual, la Reserva Federal (Fed) mantiene su dureza monetaria y Donald Trump volvió a castigar con aranceles, esta vez con un 25% a productos de India. El dólar se fortalece en el mundo, y eso también golpea a los países emergentes como Argentina.
En ese marco, el Gobierno de Javier Milei decidió no vender reservas para contener la presión cambiaria, aunque en la jornada del miércoles el BCRA perdió US$ 480 millones, un movimiento que encendió luces de alerta. A favor del Ejecutivo, analistas destacan que el Tesoro tiene fondos suficientes para cubrir vencimientos por 10 meses, algo que no sucedía desde hace años.
Sin embargo, la confianza no llega a los bonos. El apetito por deuda argentina se enfría. Pese a operar con más volumen, los bonos subieron en promedio apenas 0,3%. Y los ADR argentinos en Wall Street cayeron entre 1% y 4%. La Bolsa de Buenos Aires cerró prácticamente sin cambios, mientras que el agro mostró señales mixtas: la soja subió en Rosario a $365.000 la tonelada y el trigo bajó levemente.
El otro punto clave del día está en la baja de retenciones: según cálculos de la Bolsa de Comercio de Rosario, podría generar US$ 28.800 millones adicionales en los próximos 10 años. Pero en el corto plazo, el efecto todavía no se siente en la liquidación de divisas. Las dudas persisten sobre si la medida fue “demasiado poco, demasiado tarde” o si logrará cambiar el humor del campo.
En paralelo, la tensión política suma condimento. Un grupo de gobernadores, entre ellos Maximiliano Pullaro, lanzó un nuevo frente electoral para competir en octubre con el objetivo de frenar la hegemonía de Milei. El escenario político y financiero se recalienta a la vez.
Y como si faltaran señales contradictorias, mientras los inversores se repliegan, la empresa líder mundial en papas fritas anunció una inversión de US$ 100 millones en el país, apostando al consumo local.
La gran pregunta es si esta volatilidad quedará encapsulada en el sistema financiero o si comenzará a impactar en la economía real. Por ahora, los precios siguen contenidos más por el freno al consumo y la falta de pesos que por control real. Pero el riesgo está latente. Y el mercado ya no baila al ritmo del Central.

Comentarios