Lattuca respondió al cuestionamiento del estudio ambiental por el proyecto de la manzana 125

Los ediles de la Comisión de Ecología recibieron ayer al ingeniero ambiental Federico Miyara, quien cuestionó que el proyecto urbanístico no está contemplando el "factor ruido"

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En el día de ayer, los ediles de la Comisión de Ecología recibieron al ingeniero ambiental Federico Miyara para evaluar el estudio de impacto ambiental sobre el proyecto céntrico que la empresa Lattuca tiene en carpeta para empezar a construir hace, por lo menos, un año y medio; y que presentó la Secretaría de Planeamiento meses atrás.

El desarrollo ya logró aprobaciones de las Comisiones de Gobierno y Planeamiento el año pasado, pero se trabó en la de Ecología, con los votos negativos de Ciudad Futura y el peronismo. El día lunes recibieron al especialista Federico Miyara quien planteó que para el proyecto urbanístico de Corrientes y Rioja no se contempló el "factor ruido". 

Desde la empresa señalan que la ciudad ya tiene obras similares en ejecución, e incluso también en zona céntrica, de modo que el impacto es el mismo. También aseguraron que el informe de Miyara no tiene entidad y que lo único que se está haciendo es "molestar y trabar".

El proyecto se definiría después de las elecciones del 16 de junio, con reconfiguraciones en el Concejo. Desde la firma desarrolladora apelan a la "sabiduría" del resto de los concejales al momento de tomar una decisión. 

La comisión de Ecología está presidida por  Osvaldo Miatello, de Compromiso con Rosario, y en la renión de ayer también estuvieron presentes Pablo Javkin, de Creo; Verónica Irizar, del bloque Socialista; Juan Monteverde, de Ciudad Futura; Eduardo Toniolli, del Partido Justicialista; Celeste Lepratti, del Frente Social y Popular, y Marina Magnani, de Unidad Ciudadana.

Consultado por Lepratti, el ingeniero ambiental Federico Miyara criticó el estudio de prefactibilidad ambiental del proyecto denominado Manzana 125. “El problema del ruido es soslayado y relegado a un aspecto menor”, señaló el especialista quien remarcó que la construcción proyectada para el área central llevará  entre 5 y 6 años y significará “una fuerte molestia para los vecinos”.

Además, Miyara realizó un análisis crítico sobre le impacto vehicular que generarán las torres en la zona luego del período de construcción:

“No se prevén barreras acústicas, ni otras medidas de mitigación como trabajo con máquinas de corte, y de impacto en obradores insonorizados, así como la prohibición de uso de radios y otros aparatos electroacústicos amplificados”, explicó.

Entre las especificaciones técnicas, cuestionó que el anteproyecto “tampoco tiene en cuenta las ordenanzas vigentes” y las normas Iram. Y que en el estudio de impacto “no se tuvieron en cuenta la utilización de un calibrador acústico”.

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