Se frenó la cosecha en la Zona núcleo y hay preocupación por la calidad de la soja

Las precipitaciones generalizadas detuvieron la cosecha de soja y maíz en la zona núcleo, generando demoras y preocupación por la calidad de los granos

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Las intensas lluvias registradas en los últimos días en la región núcleo volvieron a poner en pausa el avance de la cosecha gruesa, particularmente en soja y maíz, en un momento clave para el ingreso de divisas al país. Según el último informe semanal de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, las precipitaciones fueron generalizadas y superaron los acumulados previstos, complicando el acceso a los lotes y frenando las labores.

El informe detalla que en muchas localidades los acumulados superaron los 100 milímetros, con picos que agravaron el anegamiento de campos. Esta situación no solo detuvo la cosecha, sino que también genera preocupación por posibles pérdidas de calidad en los granos, especialmente en soja de primera que ya estaba lista para recolectarse.

Antes del evento climático, la cosecha venía avanzando lentamente debido a la alta humedad en los suelos. En soja, el progreso era aún incipiente, mientras que en maíz temprano se había logrado un mayor avance, aunque todavía restaban importantes superficies por levantar. Con este nuevo frente de lluvias, el ritmo se verá aún más retrasado.

Además del impacto operativo, los técnicos advierten sobre el riesgo de deterioro en la calidad comercial de los granos. La soja podría presentar problemas de brotado o daño por humedad, lo que afectaría su valor en el mercado. En maíz, si bien el cultivo tiene mayor tolerancia, también pueden registrarse pérdidas por vuelco o dificultades en la recolección.

Otro punto relevante es el impacto logístico. Los caminos rurales se encuentran en malas condiciones, dificultando el transporte de la producción hacia los puertos y acopios. Esto podría generar cuellos de botella en las próximas semanas, justo cuando se espera un mayor volumen de cosecha.

De cara a los próximos días, el pronóstico indica una mejora en las condiciones climáticas, lo que permitiría retomar las tareas. Sin embargo, el retraso acumulado y la necesidad de esperar que los suelos pierdan humedad implican que la cosecha no se normalizará de inmediato.

En este contexto, el sector sigue de cerca la evolución del clima, consciente de que cada día de demora puede impactar tanto en los rindes como en la calidad final de la producción, en una campaña que ya venía marcada por desafíos climáticos.

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