La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a encender alarmas en los mercados financieros globales y ya muestra efectos concretos sobre variables clave como el precio del petróleo y el riesgo país argentino.
En las últimas jornadas, la incertidumbre geopolítica vinculada a los enfrentamientos entre Estados Unidos, Irán e Israel impactó directamente en Wall Street, donde predominó la volatilidad y la cautela de los inversores. Si bien se registraron rebotes técnicos tras anuncios de treguas parciales, el escenario sigue dominado por la fragilidad y la falta de certezas.
Donald Trump anunció esta semana un tregua de 15 días luego de una amenaza contundente sobre Irán. Sin embargo, todo parece haber llegado a su fin tras ataques recientes y masivos de Israel en El Líbano. De hecho, medios estatales iraníes señalaron que el tránsito de buques en el paso marítimo estratégico se desaceleró bruscamente y luego se detuvo en repudio a los ataques de Israel contra Hezbollah en Líbano.
Uno de los principales canales de transmisión de esta crisis es el mercado energético. El petróleo llegó a superar los 110 dólares por barril en medio de la escalada militar, impulsado por el temor a interrupciones en el suministro global, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial .
Aunque posteriormente los precios mostraron caídas tras anuncios de alto el fuego —con descensos de hasta 15% en el WTI—, el mercado continúa incorporando una fuerte prima de riesgo geopolítico. Analistas advierten que, de persistir los problemas logísticos y de seguridad, el barril podría estabilizarse nuevamente por encima de los 100 dólares .
En este contexto, los activos de países emergentes también se ven afectados. Argentina, particularmente sensible a los shocks externos, registró movimientos en su riesgo país, reflejando la mayor aversión global al riesgo. Si bien en algunas ruedas se observó una compresión tras señales de distensión, los niveles siguen elevados en comparación con otros mercados .
La reacción de los mercados internacionales también muestra cambios en los flujos de inversión. En momentos de mayor tensión, los capitales tienden a refugiarse en activos más seguros, lo que perjudica a economías con mayor vulnerabilidad financiera. Además, el encarecimiento del petróleo agrega presión inflacionaria a nivel global, complicando las perspectivas de crecimiento.
De acuerdo con organismos internacionales, la continuidad del conflicto podría afectar la economía mundial, elevando costos energéticos y generando nuevas tensiones en las cadenas de suministro .
Para el agro argentino, este escenario implica un doble efecto: por un lado, mayores costos en insumos y logística vinculados al petróleo; por otro, posibles mejoras en precios internacionales de commodities en un contexto de incertidumbre global.

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