Cada vez que escuchamos hablar de M&A (Mergers & Acquisitions, es decir, fusiones y adquisiciones de empresas), aparecen en los titulares operaciones de cientos o miles de millones de dólares. Vista comprando activos de Petronas en Vaca Muerta por USD 1.500 millones. Telecom absorbiendo Telefónica Argentina por USD 1.245 millones. Tether entrando en Adecoagro. Para la mayoría de los empresarios PyME, eso parece una realidad de otro país.
Pero creo que eso está cambiando, y más rápido de lo que pensamos.
¿Por qué ahora?
Porque los números lo dicen. Según PwC Argentina, en 2025 se cerraron 105 transacciones de M&A en el país por un valor de al menos USD 7.165 millones —el tercer mayor registro de la última década y la primera vez desde 2019 que se superan las 100 operaciones anuales. Y lo más llamativo: el 57% de los compradores fueron empresas locales. No fondos del exterior. Argentinos comprando argentinos.
Para 2026, las principales consultoras —PwC, KPMG — esperan que este ciclo se acelere. La consolidación macroeconómica, el avance de las desregulaciones, la baja del riesgo país y el RIGI configuran una ventana que no se veía desde hace años.
¿Y qué tiene que ver esto con tu empresa?
Mucho. Porque cuando el mercado se mueve a esta velocidad, la escala pasa a ser un factor determinante para mantener márgenes. Las empresas que no crecen orgánicamente, necesitan crecer por otra vía: asociándose, fusionándose, o abriendo su capital a nuevos inversores. Ahí es donde las fusiones y las ampliaciones de capital dejan de ser un tema de grandes corporaciones y empiezan a tocar la puerta de la PyME.
"El que no se mueve, no siente las cadenas"
Hay un dato que me parece contundente para ilustrar esto: en su pico histórico, a mediados de los años 70, Argentina llegó a tener 321 empresas cotizando en bolsa. El promedio entre 1975 y 2021 fue de 160 compañías. Hoy estamos en torno a las 80-90 — la mitad del promedio histórico y menos de un tercio del máximo. Este fenómeno de abrir el capital societario a nuevos inversores —ya sean públicos o fondos privados— "obliga" a la empresa a pensar como una corporación, aplicar estándares de trabajo, ordenar su información financiera y proyectarse a mediano y largo plazo. Culturalmente, en la diaria, eso muchas veces no sucede, pero a medida que nos acercamos a un modelo macroeconómico de mercado, esto se vuelve una necesidad.
¿Y esto tiene algún riesgo?
Por supuesto. No todo lo que brilla es oro. Una empresa que abre su capital o se fusiona sin estar ordenada internamente puede perder el control del proceso, ceder valor innecesariamente o simplemente quedar fuera de la foto porque no pasó el due diligence (la revisión exhaustiva que hace el comprador antes de cerrar cualquier trato). Prepararse es el precio de entrada.
¿Cómo empezar hoy?
No hay mejor momento que ahora para empezar a gestionar tu empresa como si quisieras venderla. Eso significa: ordenar la contabilidad, formalizar procesos, mejorar los indicadores financieros y pensar la estructura societaria. No porque vayas a vender, sino porque una empresa que "se puede vender" es, por definición, una empresa bien gestionada.
Como señala PwC en su informe: "tendrán mayor probabilidad de encarar exitosamente una transacción quienes se hayan preparado previamente… los tiempos son largos. Empezar a prepararse en 2026 implica una potencial transacción en 2027."
"Tendrán mayor probabilidad de encarar exitosamente una transacción quienes se hayan preparado previamente… los tiempos son largos. Empezar a prepararse en 2026 implica una potencial transacción en 2027." señala PwC en su informe:
El ciclo recién empieza. Los que lleguen primeros van a tener una ventaja que después no se recupera fácil.

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