En el marco de la feria internacional SIAL China, una de las exposiciones alimentarias más importantes del mundo, Luis Viera, representante de Rafael Alimentos e integrante de la comitiva del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), analizó el escenario global del negocio exportador de carne y sostuvo que el sector frigorífico argentino comenzó a diversificar mercados, dejando atrás la fuerte dependencia del gigante asiático.
“China sigue siendo uno de los principales compradores de carne de Sudamérica y de Argentina, pero hoy ya no hay una ‘chino dependencia’ como antes”, afirmó Viera desde Shanghái, donde empresas argentinas participan nuevamente de la feria que reúne a compradores e importadores de todo el mundo.
El ejecutivo explicó que el mercado chino continúa siendo clave por el volumen que absorbe, aunque en los últimos años comenzaron a ganar protagonismo otros destinos estratégicos como Israel y Estados Unidos.
“En nuestro caso, el año pasado hicimos una inversión importante en la planta y comenzamos a exportar a Israel. Eso nos permitió diversificar mucho más el negocio”, señaló.
Según detalló, Israel actualmente paga mejores valores que China, especialmente por carne kosher. “Israel, en general, paga el mejor precio del mundo por ese tipo de productos”, indicó.
Expectativa por los precios en China
Viera remarcó que una de las grandes incógnitas de esta edición de SIAL será la evolución de los precios internacionales. Recordó que China había deprimido fuertemente los valores durante el año pasado, aunque luego se recuperaron y actualmente muestran una meseta.
“Creo que con que no bajen los precios ya estaría bastante bien para esta época del año”, sintetizó.
El empresario explicó que el escenario está condicionado por nuevas medidas implementadas por China, entre ellas cupos de importación para distintos países proveedores. En el caso argentino, aseguró que el impacto sería limitado, aunque Brasil podría verse mucho más afectado.
“Se estima que Brasil podría completar su cuota entre junio y julio, y eso genera mucha especulación”, comentó.
También señaló que existe incertidumbre por posibles cambios en la política comercial de Estados Unidos, especialmente respecto de aranceles y cuotas, lo que podría alterar el flujo global de carne vacuna.
“El gran problema argentino es el costo de la hacienda”
Más allá del contexto internacional, Viera consideró que el principal desafío de la industria frigorífica argentina es interno.
“El gran problema de la industria frigorífica argentina es el costo de la hacienda, que es casi impagable”, advirtió.
En ese sentido, sostuvo que la demanda mundial de carne atraviesa uno de los mejores momentos históricos y que los precios internacionales son récord, aunque la suba del ganado en Argentina fue todavía mayor.
“El mundo está pagando los precios más altos que yo conozco en 24 años de trabajo, pero el precio de la hacienda creció mucho más que el precio de la carne”, explicó.
Para Viera, esta situación responde a un problema estructural del país: el estancamiento del stock ganadero argentino durante décadas frente a una demanda global creciente.
“El stock ganadero argentino lleva 60 años oscilando entre 47 y 57 millones de cabezas, mientras que la demanda mundial siguió creciendo”, afirmó.
A eso se suma, según describió, un tipo de cambio poco competitivo para las empresas exportadoras.
“Para cualquier exportador argentino el valor del dólar está extremadamente bajo. Y en nuestro caso vivimos de la exportación, por eso la ecuación se vuelve muy compleja”, concluyó.

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