La economía argentina volvió a mostrar señales contradictorias que reflejan un escenario de fuerte tensión entre la estabilización macroeconómica y el deterioro de la actividad. Mientras las consultoras privadas detectaron una aceleración inflacionaria en la segunda semana de mayo y comenzaron a recalcular expectativas para el dólar en el segundo semestre, distintos sectores productivos enfrentan cierres de empresas, caída del consumo y reconfiguración del empleo. En el centro de esa paradoja aparece Vaca Muerta, convertida en el principal motor de oportunidades laborales y uno de los pocos sectores que proyecta expansión acelerada. Sobre esto último el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, lo explicó con detalle durante su disertación en IDEA Rosario.
Los relevamientos privados sobre precios encendieron una nueva alerta. Después de varias semanas con desaceleración, distintas consultoras observaron que la inflación retomó impulso en la segunda semana de mayo, especialmente impulsada por alimentos, servicios y algunos rubros regulados. El dato preocupa porque interrumpe la tendencia descendente que el Gobierno venía utilizando como principal argumento económico y vuelve a poner bajo presión las expectativas para los próximos meses.
El mercado también comenzó a recalcular el comportamiento del dólar. Diversas consultoras económicas creen que el tipo de cambio tendrá mayor presión en la segunda mitad del año, producto de una combinación de menor ingreso de divisas del agro, aumento de la demanda privada y tensiones derivadas del proceso electoral. Aunque el Gobierno mantiene su apuesta por la estabilidad cambiaria y la disciplina monetaria, en el sector financiero crece la percepción de que el esquema actual podría enfrentar mayores dificultades hacia fin de año.
Ese clima de incertidumbre convive con un dato especialmente sensible para la economía real: el cierre de empresas. Un informe reciente reveló que desde la llegada de Javier Milei ya cerraron más de 24.000 firmas en todo el país, una cifra que incluso supera el impacto registrado durante la pandemia. La caída afecta principalmente a pequeñas y medianas empresas vinculadas al comercio, servicios y consumo interno, sectores golpeados por la recesión, la pérdida de poder adquisitivo y el desplome de las ventas.
La crisis también se refleja en el sector comercial y particularmente en las cadenas de electrodomésticos. En apenas seis meses cerraron alrededor de 20 locales debido a los altos costos operativos, la baja rentabilidad y el avance de la venta digital. La transformación del consumo aceleró un proceso de reconversión que muchas empresas no lograron sostener. El modelo tradicional de grandes superficies físicas pierde terreno frente a plataformas online, mientras el consumidor posterga compras y prioriza gastos esenciales.
En contraste con ese escenario recesivo, Vaca Muerta emerge como una de las pocas grandes apuestas expansivas del país. El desarrollo energético proyecta la necesidad de más de 40.000 trabajadores adicionales en los próximos años, impulsados por nuevas inversiones, ampliación de infraestructura y crecimiento de la producción de petróleo y gas. Las empresas del sector ya comenzaron a buscar perfiles técnicos, operarios especializados y profesionales vinculados a energía, logística y construcción.
Los salarios que ofrece la industria energética aparecen además como un poderoso atractivo en medio de la crisis generalizada. Muchos puestos vinculados a Vaca Muerta superan ampliamente los ingresos promedio del mercado laboral argentino y las compañías, junto a instituciones educativas y gobiernos provinciales, comenzaron a impulsar programas de capacitación gratuita para acelerar la formación de mano de obra calificada.
Así, la Argentina atraviesa un momento de fuertes contrastes: inflación todavía inestable, dudas cambiarias y miles de empresas en crisis conviven con una industria energética que promete inversiones, empleo y dólares. Mientras algunos sectores sobreviven entre cierres y retracción del consumo, otros se preparan para protagonizar una transformación estructural del mapa económico nacional.

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