"Súper Rigi" en el Congreso: detalles de la letra chica y beneficios para inversores

La iniciativa apunta a atraer capitales para industrias de alta tecnología y sectores estratégicos mediante beneficios fiscales, cambiarios y regulatorios superiores a los del régimen vigente

     Comentarios
     Comentarios

El Gobierno nacional envió este martes al Congreso un proyecto de ley para crear el denominado “Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias”, conocido informalmente como Súper RIGI, una versión ampliada del actual esquema de promoción de inversiones. La propuesta busca captar proyectos de gran escala, con desembolsos mínimos de u$s 1.000 millones, en sectores considerados estratégicos para el desarrollo futuro de la economía argentina.

La iniciativa fue firmada por el presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis Caputo y el jefe de Gabinete Manuel Adorni. El objetivo oficial es posicionar al país como un destino competitivo para inversiones vinculadas a actividades que actualmente tienen escaso o nulo desarrollo local, como inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología avanzada e infraestructura digital estratégica.

Beneficios previstos

El proyecto contempla una serie de incentivos destinados a mejorar la rentabilidad y previsibilidad de las inversiones:

* Reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias al 15%.

* Exención de derechos de importación y exportación para bienes vinculados a los proyectos.

* Amortización acelerada de inversiones.

* Posibilidad de deducir quebrantos sin límite temporal.

* Reducción de la carga impositiva sobre dividendos.

* Estabilidad normativa y regulatoria durante 30 años.

En materia cambiaria, el esquema prevé una liberación gradual de las divisas obtenidas por exportaciones, hasta alcanzar la libre disponibilidad total a partir del tercer año desde la primera exportación. Además, limita la posibilidad de establecer restricciones regulatorias o cupos que afecten a los proyectos adheridos.

Requisitos para acceder

Las empresas interesadas deberán comprometer inversiones superiores a los USD 1.000 millones y ejecutar al menos el 20% del desembolso comprometido durante los primeros dos años. El régimen estará reservado para nuevas actividades económicas y no podrá ser utilizado por proyectos ya presentados bajo el RIGI vigente ni por ampliaciones de emprendimientos existentes.

Otro punto central es que las provincias y municipios deberán adherir expresamente al régimen para que los proyectos radicados en sus territorios puedan acceder a los beneficios nacionales. Además, se establecen mecanismos para evitar que nuevos tributos locales reduzcan los incentivos otorgados por el Estado nacional.

Sectores apuntados

Aunque el proyecto se enfoca principalmente en industrias tecnológicas emergentes, también contempla áreas vinculadas a la industrialización de recursos naturales y nuevas cadenas productivas. Entre los sectores mencionados aparecen inteligencia artificial, centros de datos, semiconductores, biotecnología, hidrógeno, baterías de litio, infraestructura digital y otras actividades consideradas de frontera tecnológica.

Impacto esperado

Según el Gobierno, el nuevo régimen busca generar un marco de previsibilidad jurídica y competitividad fiscal capaz de atraer inversiones que actualmente eligen otros destinos.

La expectativa oficial es que estos proyectos impulsen la creación de empleo, incrementen las exportaciones y promuevan el desarrollo de nuevas cadenas de valor en sectores de alto potencial tecnológico.

Comentarios